¡Sácalo del ring!
Karen de la Torre y Gerardo Cárdenas
Por Karen De la Torre @
27 de agosto, 2015
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En el mundo de la lucha libre mexicana, los superhéroes usan máscaras, vuelan sin capas y piden permiso en sus trabajos para ir a entrenar. ¿Es esto suficiente para ser una verdadera estrella del ring? Desde la Arena de Guadalajara, ensayamos una respuesta (y nos aventamos desde la tercera cuerda)

Karen de la Torre y Gerardo Cárdenas

@karelampia | @ierardous

Divino, el técnico retador, lanza al rudo Sádico desde la tercera cuerda. Ambos luchadores quedan suspendidos, botas al aire. Las espaldas sudadas se estrellan en la lona y el ruido del golpe retumba en toda la arena. Tras un segundo de silencio, vuelve el griterío de las gradas. Divino se apresura a cubrir a su oponente. El réferi al conteo: uno, dos. No esta vez.

Quién sabe si Divino, realmente es divino. Su máscara sólo deja espacio para figuraciones. SádicoSádico tiene los pelos parados, dientes afilados y desordenados, gesto de perro, chamarra de cuero, Slayer en su playera.

–Quería un nombre loco, maníaco, que le guste lo malo, lo gacho. Que en cuanto dijeran Sádico todos digan ‘ay, güey’ -comenta con voz rasposa minutos antes de la pelea.

Sádico es el campeón Welter de Occidente y no cederá su lugar. No esta vez.

Foto: Karen de la Torre

Foto: Karen de la Torre

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Cae la noche en Guadalajara pero la Arena no da tregua. Las funciones dominicales son conocidas por presentar luchadores locales y por su público: fiel, conocedor y exigente. Los asistentes conocen bien a los gladiadores, reclaman cuando estos alargan los tiempos de descanso, y hasta han descubierto algunas de sus resguardadas identidades.

–Nacimos con la máscara puesta -asegura un joven de 24 años. Está a la espera de entrar al espectáculo. Es parte de un grupo de seis personas que se junta religiosamente, cada semana, a ver las luchas. ¿Los favoritos del culto? Rey Misterio, Volador, Mil Máscaras, Mr. Niebla, El Santo, Blue Demon.

¿Qué hace que los luchadores sean aclamados?, ¿qué les abre las puertas de la eternidad a los santos y demonios de la lucha libre?

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Fue Blue Demon, junto con Espectro, la figura principal de la inauguración de la Arena de Guadalajara, en junio de 1959. La apertura del Coliseo marcó la historia de la lucha libre mexicana, aquella institucionalizada por Salvador Lutteroth, quien luego de combatir en la Revolución Mexicana al lado del general Álvaro Obregón, decidió crear hace 82 años la Empresa Mundial de Lucha Libre, hoy Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL).

El CMLL trae consigo la historia de grandes consentidos de la Lucha Libre mexicana, esos que se quedaron como referentes de la cultura pop del país, los que iniciaron sus carreras en los años 40s a 70s. Sin más, hay que voltear a ver la figura del Santo: ídolo, campeón mundial; alcanzó a mediados del siglo pasado una popularidad estratosférica fuertemente impulsada por los cómics y las películas de serie B.

El Santo venció a tal cantidad de personajes sobrenaturales que haría ruborizar a Buffy, la cazavampiros y al doctor Van Helsing: zombies, hombres lobo, mujeres vampiro, engendros del infierno y momias de Guanajuato. No había villano en la galaxia que aguantara sus llaves y sus castigos.

Hoy, a más de 30 años de su última pelea, un enmascarado de plata se pasea por la Arena Guadalajara. Lleva de la mano a un demonio azul que no llega al metro y medio. Son padre e hijo, entran apurados al recinto. Esta noche hay pelea por el título Welter de Occidente. Es hora de que empiece la función.

Foto: Karen de la Torre

Foto: Karen de la Torre

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Es una lucha de llaveo y contrallaveo a ras de lona. Tras una serie de castigos al cuello y piernas, Sádico se lleva la primera caída. El contraataque de Divino es feroz y logra su objetivo: empata el encuentro.

La tercera caída, la definitiva, es un combate aéreo. Sádico acecha a Divino, que ha rodado fuera del ring. Sube a la tercera cuerda. Mide a su contrincante y, en menos de un segundo, ya está volando para impactar la clavícula del retador. Es el mismo tiempo que tiene el público de la primera fila para moverse y evitar convertirse en el daño colateral del enfrentamiento.

En la lucha libre, una mala caída puede significar fracturas, esguinces, dislocaciones, o la muerte.

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Para ser luchador profesional es necesario trabajar músculos, agilidad, destreza, condición, fortalecimiento del cuello, de la espalda; y, por supuesto, lo más importante de la lucha libre (y de la vida misma): saber caer y saber recibir las caídas de los rivales. Es lo que se aprende en el gimnasio de la Arena Coliseo Guadalajara.

Es lunes por la mañana y en la entrada está Satánico, aunque sin licras, vestido de civil. Lee algo, lo hojea. Daniel López López, luchador desde hace 42 años, es ahora el encargado de la formación de los nuevos elementos del CMLL-Guadalajara, la prestigiosa escuela que llevó con altivez Cuauhtémoc el Diablo Velasco.

Naturalmente, el proceso para convertirse en luchador profesional comienza con el llamado vocacional, y éste viene de distintas fuentes: por herencia familiar, por una lucha memorable, o hasta por ver una película del Santo, como le pasó al mismo Satánico. Como sea, tener ganas no es suficiente, debe ser PASIÓN. Nueve de cada diez entusiastas abandonan el sueño en las primeras semanas de entrenamiento.

Si el objetivo es ser una figura del CMLL, la cuenta regresiva transcurre en cinco años de preparación: dos en la escuela y tres en el ring.

Foto: Karen de la Torre

Foto: Karen de la Torre

La pasión no es suficiente, el entrenamiento no es suficiente. Hay algo más.

–Es el carisma, el don, el ángel. Y yo creo que eso no se hace, con eso se nace, ¿no? -dice Satánico.

Pasión, entrenamiento y carisma. Circo, maroma y teatro. Las tres cuerdas a escalar antes de subir a la cima del esquinero, aclamado por los gritos de las masas, con la Arena hasta el tope, para estar años y años con la estelaridad de la cartelera.

–Te motiva la gente, la adrenalina te enciende. Sientes tanto la pasión que dices ‘ah pues, aquí a matar o morir’. Ese tipo de cosas te da el estatus de ídolo, o de preferencia con el público. Yo jamás me consideré ídolo, pero sí del gusto del público… Y ahorita, que estoy más afuera de mi carrera, todavía recibo elogios -dice López López.

No se confundan. A sus 55 años de edad, Satánico sigue subiéndose al ring, y sigue dando el buen espectáculo del llaveo a ras de lona de la época de oro de la lucha libre mexicana, esa que pretende inculcar en la escuela del Diablo.

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Uno, dos. No, no esta vez. Sádico se zafa de Divino en el conteo, lo hace a un lado y se pone de pie. Carga a Divino en sus hombros como si fuera un costal y ¡PUM!, al suelo. Divino queda adolorido, brazos y piernas extendidas. De la máscara, Sádico lo “ayuda” a pararse. Sin soltarlo, lo obliga a hacer una suerte de reverencia, y cuando tiene la cabeza de Divino a la altura de sus rodillas, lo toma de las piernas y lo recarga en su cuerpo.

Es la posición de la desnucadora.

Divino está de cabeza, en los brazos de Sádico. Sádico se tira de nalgas a la lona, en un castigo que le fractura una cervical a Divino. Sin esfuerzo, lo detiene en la lona. Uno, dos, tres. El réferi le levanta el brazo. Sádico sigue siendo el campeón Welter de Occidente.

Foto: Karen de la Torre

Foto: Karen de la Torre

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Las pocas personas que quedan en la Arena están a punto de retirarse. Entre ellas, una mujer de veintitantos años entretiene a sus dos niños mientras esperan un rato más.

–Es que mi esposo es luchador -explica.

Cuando Verónica conoció a Sádico, él ya entrenaba en una arena independiente. Le gustó verlo luchar, verlo actuar.

–La vida de un luchador es muy difícil –comenta. –Se tienen que acomodar a un trabajo en el que le den permiso para ir al entrenamiento, a las funciones, o cuando tienen que pelear fuera de la ciudad.

Una vez que las luces y los gritos se apagan, los guerreros de la Roma azteca -como decía Monsiváis- vuelven a sus actividades terrenales. Esfinge renta inflables para niños. Exterminador trabaja en una cadena de pizzas. Fray Tormenta celebra misas. Abajo del ring, sin la máscara puesta, la vida continúa.

–Entre su trabajo, la casa, desempeñarse como papá, sacarnos adelante… Le ha costado trabajo llegar hasta aquí -la esposa de Sádico toma aliento y continúa- pero puede ir más arriba, la verdad.

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Foto: Karen de la Torre

Foto: Karen de la Torre

El Coliseo Guadalajara se ha vaciado. De Divino no sabemos nada, la última vez que lo vimos estaba en la camilla de los paramédicos.

Luego de que Sádico le aplicara la desnucadora, Divino no se pudo levantar solo.

–Aquí está la realidad de las cosas… -dijo Satánico sobre el Hijo del Perro Aguayo, luchador que murió en marzo pasado, en pleno combate contra Rey Misterio– sabemos cómo vamos a subir al ring, pero no sabemos cómo vamos a bajar […] Muchos quieren morir en el ring; otros en el teatro, cuando son artistas. Yo prefiero quedar como debe ser: en casita.

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Karen De la Torre