Ámbar Barrera
Rafael tenía 4 años cuando empezó a jugar videojuegos. Los jugaba con su papá en una consola de Mattel. A los 6 años, le regalaron su primer Nintendo.
Rafael es originario de Tamazula, Jalisco, un pueblito donde a principios de los 90, había muy pocos lugares con máquinas de arcadía, esas grandes máquinas con una palanca y algunos botones que también llamamos maquinitas, en los que podía jugarse desde Pac-man, hasta juegos de peleas como Street Fighter.
— Había una en particular que jugábamos a morir: Street Figther II –cuenta Rafael, quien ahora tiene 31 años y es abogado– ahí se demostraba quien era el rey de la colonia, obvio había chavos mayores que yo y me ponían una chinga buena, pero bueno, decía mi abuelo «lo que no te mata te hace más fuerte», y es así como aprendes. Lo interesante aquí y lo que marcó esa fiebre por las maquinitas, fue que alimentaba tu espíritu de competencia, no era lo mismo vencer al CPU que a un rival de carne y hueso.
La historia de las queridas maquinitas
En 1971 sale Galaxy Game, el primer juego arcade y es instalado en una universidad. Esa primera máquina, por la que los estudiantes hacían una fila para poder jugar, está ahora en un museo de computadoras.
Las arcades fueron desarrollándose (incluso Steve Jobs colaboró en ello), y del 79 al 84 fue la edad de oro de las máquinas arcade. En 1980 nació Pac Man y en 1981, Donkey Kong, por ejemplo. Ya en el 1985, con una mejor calidad de gráficos apareció Mario Bros.
La era de los juegos de lucha fue durante los años 90, con juegos como Street Fighter, que contaba con variedad de personajes, la mejor gráfica del momento y una banda sonora de calidad.
Las características particulares de las máquinas arcade es que se necesita de un crédito (monedas o fichas) para continuar con el juego cuando se te acaban las vidas, aunque en general, no son juegos largos para concluir, ni tampoco conllevan una gran dificultad. El reto está en competir con otros jugadores de manera estadística, así pueden repetir el juego completo para mejorar su tiempo o puntuación final.
— Un fin de semana en el que me encontraba en Colima, jugué un torneo tipo cuadrilátero de todos contra todos, un torneo que se celebraba en Diversiones Moy. Curiosamente de King of Fighters 94. Decidí participar y dije, bueno, a ver qué sale. Cuando menos lo pensé ya estaba en semifinales, y luego ya la final, llevando a casa ese título, ¡campeón regional King of Figthers 1994!
Pero nada es para siempre…
La crisis de los arcades comienza desde finales de los años 80, pues las videoconsolas de 32 bits ya habían nacido. Súper Nintendo, por ejemplo, nació en 1990 y las compañías empezaron a centrarse en el negocio de los sistemas domésticos.
Debido al avance de la tecnología en las consolas domésticas y computadores que tienen un software superior al de las máquinas arcade, y a las posibilidades de jugar en línea, las maquinitas han dejado de ser rentables hasta casi desaparecer.
En la actualidad, Japón es el único país donde las máquinas arcade siguen teniendo éxito y lanzando nuevos títulos.
–Sí, están desapareciendo. Y creo que esto se debe a la cultura, ya ahora puedes jugar miles de videojuegos con los llamados emuladores, desde tu celular, también ya los niños no salen a jugar a la calle, existe un amplio repertorio de consolas caseras y sobre todo falta estrategia por parte de los particulares para darle promoción –cuenta Rafael.
Las arcades en Puebla
En Puebla, los negocios con maquinitas son muy escasos. Los locales más conocidos de arcades son de empresas como smash que por medio de tarjetas electrónicas, cobran al menos 7 pesos por juego. Pero incluso esos grandes locales ya también están desapareciendo, como el negocio de arcades que estaba dentro de Plaza la Victoria y ahora hay una tienda de ropa deportiva.
Los negocios particulares con arcades son aún más escasos. En el centro hay algunas misceláneas que tienen una o dos maquinitas, siempre apagadas. En una tienda incluso hubo un tiempo en que su única máquina arcade estuvo obstaculizada por un refrigerador.
— Ya nadie nos pide que las prendamos –dice la señora Liliana, dueña de una miscelánea en Loma Bella– Ni sabemos, a lo mejor ya ni sirven. Queremos sacarlas, ya nos acostumbramos pero sí quitan espacio.
Emuladores, la forma en que las arcades sobreviven
Los juegos de las máquinas arcades pueden simularse en teléfonos inteligentes, laptops, computadoras de escritorio, o incluso en línea. Eso quiere decir que aunque las maquinitas desaparezcan, no desaparece la modalidad de juego arcade.
Además, la industria de los videojuegos sigue evolucionando sin decepcionar a los gamers (jugadores) como Rafael
[quote_box_right]Los negocios particulares con arcades son aún más escasos. En el centro hay algunas misceláneas que tienen una o dos maquinitas, siempre apagadas. En una tienda incluso hubo un tiempo en que su única máquina arcade estuvo obstaculizada por un refrigerador.[/quote_box_right]
–A mí me encantan tanto los clásicos como los nuevos -dice Rafael– los videojuegos han evolucionado de manera sorprendente, yo podía asegurar que después del Nintendo 64 ya no iba a existir otra consola más potente y ve, ya estamos en la séptima generación. A la fecha sigo visitando salones de videojuegos porque me gustan mucho, los videojuegos tienen el poder de transportarte a los sucesos en ese momento, ríes, lloras, te enamoras, vives tal cual las emociones del guerrero del juego, es mejor que las películas
Finalmente, los amantes extremos de lo retro y los nostálgicos de las clásicas maquinitas pueden construir o comprar su propia máquina arcade (en España hay una tienda que hace máquinas arcade personalizadas y tiene envíos internacionales), ya sea en modelo miniatura, para acoplarle una tablet como pantalla, o a tamaño real.