Bar de monjas: Ruido sobre un Mustang 68 a 160Km/hr

Foto: Maya Guarneros

Ámbar Barrera

@Dra_Caos

Un sonido que no deja espacio para pensar invade tu cabeza. Es como si una tormenta de arena se metiera completa por tus oídos y acaparara así todos los demás sentidos. Así es como suena la guitarra eléctrica y el bajo mientras son distorsionadas por un pedal (el fuzz) y la batería mantiene la melodía unida en un ritmo que parece interminable. Los músicos de la banda Bar de Monjas, insisten en que lo que hacen es sólo ruido, un ruido que le gusta a la gente.

Es difícil categorizar el género de Bar de Monjas. Puede decirse que es un tipo de Hard Rock contemporáneo, fuzz o Big Muff (por los pedales y otros aparatos que usan para distorsionar el sonido de la guitarra y el bajo), Garage o Stoner.

Fausto y Gerardo son los integrantes de la banda. Se conocieron por la música y por la música hicieron Bar de Monjas. En sus inicios tocaron en las estaciones del metro de la Ciudad de México y el proyecto creció hasta que tuvieron la oportunidad de sacar su primer disco en septiembre de 2014 y el tour del mismo que se hizo de manera espontánea.

Gerardo (G): Agarra un Mustang 68 en la autopista Mateguala Saltillo, a unos 160 kilómetros por hora y así es nuestra música.

Fausto (F): Yo lo definiría como ruido que le gusta a la gente.

La imagen de Bar de monjas está llena de símbolos masónicos y satánicos, mostrando muchas veces en sus diseños monjas-zombie o monjas rojas de ojos blancos fumando y conduciendo autos viejos. A Fausto y Gerardo les gusta que han construido su imagen dentro de ese mundo y que la gente saqué sus conclusiones, aunque ellos lo decidieron así sin ninguna razón en particular.  El mismo nombre de la banda, aunque suena intrigante, proviene de la escena de una película musical de los 90, les gustó la frase y nombraron la banda, sin más historia.

G: Yo antes si era fan de ondas así masónicas, ocultismo, todo eso rollo, pero más allá de ese trip que traen, todos esos símbolos, enójese quien se enoje, a mí me laten un chingo y aunque ya no andamos en ese trip a la banda le gustó también y decidimos darle un poco de esa imagen también, porque puede dar cabida a muchas interpretaciones y eso es lo que estamos buscando.

F: No estamos cerrados. Es como con los géneros. Nosotros no decimos es que tocamos rock… no. Tocamos lo que tu creas que tocamos, nos han dicho que tocamos grunge, garaje… hasta nos han dicho que tocamos punk. No nos alegra o nos enoja, lo que tú creas está chido, eso tocamos.

Bar de Monjas tocó en Barfly Cholula el pasado 25 de junio para cerrar su tour In fuzz we trust, que inició en mayo en la Ciudad de México. Se presentaron en ciudades como Cuernavaca, Toluca, Zacapu, Guadalajara, Querétaro, León, San Luis Potosí y Monterrey. El tour fue posible gracias al apoyo de la gente que también agotó rápidamente los discos.

G: Una de las mejores experiencias del tour fue la de Querétaro. Fue en un lugar chiquito y fueron unas 25 personas, pero se armó súper chido, la gente se prendió mucho. ¡Ah, la comida también! Pffff… gracias a todos los que nos alimentaron, todo estuvo bien rico en Monterrey, Guadalajara…

F: Otra de las que quedan para la posteridad es que en Guadalajara, en el tianguis cultural, era como un festival de música screamo, algo así diferente a lo que nosotros tocamos. Y pensamos que ya no íbamos a tocar, que los chavos no nos iban a prestar sus cosas, pero no, bien chidos esos chavos… se llaman Starscream, nos prestaron sus cosas, como que ellos salvaron el día.

G: Igual, cuando tocamos en León, ya estábamos en la última canción y unos viejitos, vimos que fueron al lugar como a quejarse pero a nosotros nos valió y seguimos tocando. De repente escuchamos que aventaron cohetes al lugar

F: Así palomotas… El primer cohetazo dije, verga, ya balazos o qué pasa. Yo si me espanté, pero seguimos tocando. Aventaron como 4 palomas más y ya vimos que eran cohetes y dijimos, ah pues está chido… pero seguro fueron esos viejitos.

Foto: Maya Guarneros

Bar de monjas existe desde hace un poco más de 4 años aunque Fausto y Gerardo se conocen desde hace 8 años, cuando Gerardo tocaba en una banda con el hermano de Fausto. Cuando la banda se desintegró Fausto le propuso hacer una banda nueva y así nació Bar de Monjas.

Esos 4 años no fueron 100% activos. Compusieron algunas canciones, ensayaron, tocaron en algunos lugares y después el proyecto se suspendió cuando Gerardo viajo a Reino Unido para hacer una estancia referente a su carrera universitaria.

Bar de monjas ha evolucionado en esos 4 años en sonido y en profesionalismo, aunque Fausto y Gerardo admiten que 4 años en la música es aun estar muy en pañales.

G: Están fluyendo las cosas y se están dando bien. Yo toco y nada más lo hago porque me gusta, nunca espero llegar así súper lejos y ser el rockstar, creo que por eso las cosas han fluido bien.

Fausto tiene 24 años y está estudiando Antropología Social aunque le ha dado mayor atención a la banda. Gerardo tiene 23 y estudió parasitología agrícola, algo que le apasiona, igual que la música.

G: De hecho, este año estoy esperando respuesta de una beca para saber si hago un doctorado en Inglaterra, y si me la dan me estaría yendo en septiembre, pero el plan es… lo hemos estado platicando y aunque no es 100% seguro, hay planes de que el Fausto se jale también para allá y allá el rock y la banda  digamos que apoya un poquito más a las bandas independientes, entonces eso nos facilitaría muchas cosas si llegáramos a tocar por allá.

F: Además imagínate allá… aunque ahorita con el internet ya es bien fácil que tu música llegue a otros países, otros continentes. Y ya hemos tenido la suerte que nos escuchen en otros lados, donde han comprado nuestra música, nuestras playeras. Tocar en otro país sería tachar otro sueño de la lista… y la neta no está muy lejano. Si creen en ello y trabajas, solitas se van dando las cosas.

Mientras están tocando, puede verse una fuerza apasionada en los movimientos de Gerardo al azotar las baquetas contra la batería, como si fuera su propio cuerpo el que hiciera el sonido al estrellarse contra las distintas partes del instrumento.  Fausto se funde también con la guitarra y mueve la cabeza de adelante hacía atrás siguiendo el ritmo. A veces se encorva, como queriendo llegar al corazón del sonido.

G: Pues es que la música es mi vida, entonces tendría que explicarte como tooooda mi vida – se ríe.

F: La música es lo máximo para nosotros. Yo he dejado de hacer muchas cosas por la música y todo lo que hago hoy en día va por la música, no hay nada más en mi vida.

G: Yo pienso seguir tocando hasta que de plano, no sé, pierda yo mis manos o algo así bien bizarro.

F: Hasta que la artritis no te deje agarrar las baquetas…

G: Exacto.

El 30 de junio salió a la luz un proyecto en conjunto con la banda Vinnum Sabbathi. Grabaron 3 canciones cada banda para armar un Split y vender el disco, lo que además los ha llevado a un segundo tour, en el que de hecho, Puebla figura de nuevo a mediados o finales de julio. Estarán anunciando las fechas y las ciudades a través de su página de Facebook y su cuenta en twitter.

Ámbar Barrera: Periodista, comunicóloga, fotógrafa, feminista y amante del arte.