Es fácil ser hombre

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Liz Ruiz

Imaginemos la siguiente escena: están en la mesa de un bar cuatro hombres y uno de ellos padece Síndrome de Down. Los otros tres, dedican la noche entera a contar chistes sobre “mongoles”, “retrasados” e “idiotas”. El hombre de la discapacidad, en cambio, se ve forzado a reírse, pues si se atreve a ofenderse y exigir respeto a su condición, sus compañeros de farra le dirán que es un exagerado. “Estamos jugando, aprende a reírte de ti mismo”. En la televisión, diariamente hay comerciales que usan su discapacidad para vender todo tipo de productos, siempre hay alguien que aparece con Síndrome de Down haciéndola de servidumbre, inferior o diferente.

Escena dos: es 1947. Están cinco hombres alemanes y un hombre judío sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial sentados en la mesa de un recién establecido bar de la posguerra. Los cinco alemanes afirman con vehemencia y elegancia haber estado totalmente en contra del antisemitismo. “Los alemanes y los judíos tenemos los mismos derechos. Somos iguales. Yo amo a los judíos”, son algunas de las frases que pronuncian cuando sale el tema. “Bueno, pero también hay que aceptar que los judíos se pasan. Yo no quiero ser tachado de antisemita, pero hay judíos resentidos que nomás quieren derechos sin obligaciones.” Uno de ellos opina: “La lucha por los derechos de los judíos es como el antisemitismo, pero al revés.” El judío, impotente e indignado, trata de defender su postura, pero se da cuenta de que el discurso de equidad de los alemanes, es solo eso: palabras huecas. Mientras esa escena se desarrolla, la televisión del bar muestra imágenes estereotipadas de judíos, los caricaturiza tal y como los lo hacía la propaganda nazi y tienen logos como “es fácil ser alemán”.

¿Alguien en estas dos escenas nota algún ligerísimo dejo de incongruencia y atropello a los derechos? ¿Sí? Ahora ¿alguien de puritita casualidad encuentra estas hipotéticas situaciones, similares a la vida real pero cambiando el sujeto de la discriminación? ¡¡¡CLARO!!!  Señor, señora, señorita, si usted piensa que estoy hablando del machismo en los medios de comunicación ¡ESTÁ EN LO CIERTO! Y todo este despliegue de sarcasmo lo escribo porque hace aproximadamente quince días Tecate, esa empresa tan distintivamente sexista, misógina y machista a más no poder aceptó retirar su campaña “Es fácil ser hombre”. Esto, debo aclarar, me alegra sobremanera (siempre y cuando sea verdad y retire la campaña ya). Me preocupa, sin embargo (y como siempre), la reacción de la población. Esa conducta generalizada que puedo encontrar en mi día a día. Al leer los comentarios de la noticia encontré verdaderas historias de terror, ya no eran ficción como las situaciones que inventé arriba, estos son reales:

“¿Por qué no chillaron las viejas con los comerciales de English Lady?”  (Ah chingá, ¿por qué no los judíos se asocian para defender los derechos de los alemanes? ¡Pobres! Todavía del trabajote que tienen para exterminarlos ¡Alguien que los ayude!)

“El feminismo actual, aunque les cueste aceptarlo es convenenciero” (Tiene razón este erudito de las ciencias sociales con perspectiva de género, que le hable a Marta Lamas y le explique el convenencierismo feminista)

“Estoy orgullosa de mi postgrado pero la verdad estos comerciales me parecían geniales. Esas mujeres le dan mala fama al feminismo” (Seguramente el postgrado era en violencia de género y feminismo, por eso está tan bien informada esta buena mujer).

Me pareció sorprendente que no encontré un solo comentario que dijera “qué bueno que retiraron esta campaña”.  Si las dos escenas iniciales que imaginé parecen inauditas, ofensivas, indignantes o incluso absurdas ¿por qué sí son viables y cotidianas cuando se trata del género? ¿Por qué sí es válido que las mujeres estemos escuchando chistes misóginos y machistas en una reunión y nos riamos porque “no es para tanto” o porque “es solo un chiste”?. ¿Por qué parece ridículo que las personas nos indignemos por publicidad que estereotipa, discrimina, menoscaba y denigra?

Es evidente que los medios masivos de información, como la televisión (número uno en cobertura y tiempo que le dedica la audiencia), tienen impacto sobre la vida cotidiana, la percepción que tenemos del mundo y nuestras actitudes respecto a él. Si no es así, ¿por qué no hacemos comerciales pedófilos? Al final de cuentas “es solo un espot publicitario”. Si nomás es un chiste ¿por qué no en la próxima reunión, nos burlamos de nosotros y nosotras mismas?

Mis puntos sobre este tema son los siguientes:

  1. Me alegro mucho de que Tecate haya decidido retirar su campaña que tanto daño le hace a la incipiente equidad de género que estamos alcanzando en México.
  2. La publicidad promueve y fomenta ciertos valores y actitudes. No es algo trivial ni accidental, es un fenómeno muy complejo y dialéctico: refleja una realidad y a la vez la devuelve a la población como algo deseable (que sea deseable es, de hecho, el sentido último de la publicidad). Por ello debemos cuidar lo que esta nos vende, no solo el producto, sino la idea.
  3. El humor tampoco es algo intrascendente y banal (por irónico que parezca el humor es cosa seria, jaja). El humor puede ser revolucionario, inteligente, inocente, subversivo, ofensivo, denigrante, creativo, educativo y mucho más. ¿Por qué elegir siempre el que es estereotipado y  violento? Las bromas y burlas también nos van educando e impactan lo que pensamos, hacemos y sentimos. Es una muy buena oportunidad para crear y aderezar el mundo, y hay que aprovecharla.
  4. El tema es muy extenso y ya se me acabó el espacio. Pero debo apuntar lo que me corresponde: “Gracias Tecate por retirar la campaña de #Esfácilserhombre de los anuncios espectaculares del país. Seguiremos observando tus campañas y pidiéndote que no reproduzcas estereotipos discriminatorios hacia la mujer”.
  5. El feminismo no es “el machismo pero al revés”. El feminismo es la lucha por los derechos de las mujeres, es un movimiento de justicia, de libertad. Tiene historia, teoría, estadísticas. Y antes de opinar sobre un tema siempre es necesario conocer acerca de él.

Hasta aquí llegó mi acidez por hoy. Muchas gracias y nos leemos en quince.

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Ver comentarios (2)

  • Pues lo peor es la nueva campaña de Tecate: un hombre solo se sienta en su silla. No cambió nadita y ahora además te regalan tu sillita de tela Tecate para que solo te sientes a mirar a los indignados con su campaña patalear. No cambiará, porque se juega mucho dinero en este tipo de campañas altamente efectivas. Creo que el punto es llevar el tema del sexismo de la queja ciudadana a la regulación jurídica. En España y otros países de Europa se ha hecho con buenos resultados. La clave está en la incidencia que se pueda hacer al respecto a un nivel macro. El sexismo es malo, sí, en términos de respuesta del Estado, está admitido como una forma de discriminación, sí; se han hecho leyes para combatir la desigualdad de género, sí. El punto entonces es, cómo usamos eso a nuestro favor. ¿A la mayoría de la gente le importa? No. Seguimos echándonos nuestra tecate (o sol o indio o lager o cocacola que son de la misma compañía), porque no sólo somos pésimos ciudadanos, somo peores consumidores. Y ellos lo saben, por eso ni se inmutan, pensamos estupideces como "si yo dejo de comer esto, nada va a cambiar" que es el mismo discurso de "que yo le cierre a la llave no resuelve el problema del agua o si yo no tiro basura en la calle, alguien más lo hará". ¿Que falta? Educación para la ciudadanía. O sea, falta mucho. Pero con lo que tenemos ahora, podemos frenarles.

  • Liz, soy un hombre orgulloso de mi sexo y de mi género pero profundamente respetuoso de el otro sexo y los otros géneros, soy un feminista convencido y quienes me conocen lo pueden avalar, tanto mujeres como hombres. Trabajo en DIF en un programa llamado Promoción del Buen Trato, además pertenezco al Comité Municipal de Seguimiento y Vigilancia de los Derechos del Niño. Esta administración, encabezada por una mujer (una Presidente Municipal) ha sido marcadamente sexista a favor de la mujer y he tratado de entender que es una respuesta a tantas administraciones pasadas que fueron franca y descaradamente machistas, incluso la anterior que también estuvo encabezada por una mujer pero casada con un macho a ultranza quien, por ser el esposo, dirigía el DIF como Presidente Honorario y tenia sojuzgada a la Directora. Ha habido dos líneas de trabajo importantes, una el interés superior del niño y la otra la equidad de género. En lo relativo a esta última se han llevado a cabo varias acciones pero por desgracia en ninguna de ellas hemos sido incluidos los hombres. Entiendo que la mujer debe ser educada, auxiliada, motivada, facilitada para que se levante, levante la cara, y defienda sus inalienables derechos como ser humano y como mujer pero me pregunto ¿Cuándo seremos educados los hombres para hacer valer y respetar los derechos de la mujer? ¿Cuándo y cómo aprenderemos que la verdadera mujer de Adán fue Lilith, hecha del mismo barro y no de la costilla, la proscrita por no doblar las rodillas y negarse a someterse al mando y control del hombre? Los hombres debemos ser incluidos en las acciones tendientes a la equidad de género, de otro modo nunca la habrá. Saludos desde BCS.