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VENCIDXS, la memoria del franquismo en España
 
Por Lado B @ladobemx
23 de mayo, 2013
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«Detrás de VENCIDXS no hay subvenciones, no hay partidos políticos, no hay una productora capitalista, sólo hay una docena de personas trabajando de forma voluntaria y a contracorriente para sacar a la luz los testimonios de más de un centenar de víctimas del franquismo, que van a hablar a lxs jóvenes del amor y del odio, de 1936 y de 2012, de la libertad y del miedo», puede leerse en la página de la fundación «DateCuenta«.

“VENCIDXS” es un proyecto creado por dicha fundación, que tiene como fin crear una memoria de centenares de testimonios de hombres y mujeres que sufrieron represalias durante y después de la guerra en España de 1936. Se trata de un proyecto transmedia que difundirá los testimonios más olvidados de la historia de España en tres formatos: un libro, un documental y una página web con todas las entrevistas.

Un ejemplo de estos hechos, es la historia de  María Martín, que sufrió el asesinato de su madre a manos de los fascistas y que enterrada al pie de una carretera cuando ella era sólo una niña.

Aitor Fernández  de la organización DateCuenta, publica en  Periodismo Humano el testimonio completo de la hija de Mariano y Faustina, dos españoles que sufrieron represalias durante aquellos años. Por ello la fundación ha lanzado un crowdfunding para financiar el libro del proyecto ‘VENCIDXS’.

Mi padre me decía que nunca llorara aunque me viera con las tripas en la mano. Así hago. Aunque, tantas cosas van ya, que no sé si tirar para atrás o para adelante. Yo no creo ya ni en mí.

Mi padre se llamaba Mariano. Era labrador y ganadero. Mi madre Faustina. La llamaban “La Grifa” porque tenía el pelo rizado. El primer recuerdo que tengo de ella es el día que se la llevaron. Estábamos en casa de una vecina viendo cómo entraban los moros. Vino un señor, mandado por quien fuera, que me agarró de los hombros y me separó de mi madre para llevársela. Ya no la volví a ver hasta el 20 de septiembre, que la soltaron para que fuera a buscar mil pesetas a cambio de que no la mataran. Como no las tenía, la mataron al día siguiente. Mi hermana se enteró de cuando la llevaban a matar, y fue corriendo detrás, pero no le dejaron despedirse de ella. Un guardia civil le pegó con la culata del fusil y la tiró al suelo. Ese día mataron a 27 personas. Las cuatro mujeres fueron desnudadas. No nos permitieron recuperar la ropa.

Luego nos echaron de nuestra casa. Como estaba arrendada entraron y nos tiraron todo por el balcón. Se quedaron las cosas de la casa y los comestibles. Enseguida se hizo una aristocracia en el pueblo, y allí en el cuartel de la Guardia Civil se iban repartiendo lo de todos: una sábana para ti, otra para mí; aquí sobra una, pues un cacho para cada uno.

Mi padre no estaba en el pueblo cuando mataron a mi madre. Ellos no estaban casados en España, se habían casado en Francia. Pero cuando volvieron de allí no les querían dejar estar juntos porque decían que ese matrimonio no era válido. Mi padre les respondió que sólo se casaba una vez, y por ahí le empezaron las guerras. Lo metieron en la cárcel, lo acusaron de que había sido alcalde: ¿cómo iba a haber sido alcalde si era analfabeto? Él se dio cuenta que tenían intención de matarlo, así que con la ayuda de alguien influyente que le tenía aprecio simuló que lo habían matado. Vinieron al pueblo gritando: “Lo han matado, lo han matado” y todos nos creímos que lo habían matado. Mi madre también. Pero él se había escondido en un pueblo cercano a Ávila. Fue a partir de septiembre de 1936.

Continúe leyendo el testimonio completo publicado en Periodismo Humano en el siguiente link.

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