Río de Janeiro. Cuando hace un mes se transmitió el último capítulo de la telenovela Avenida Brasil, el país sudamericano se paralizó. Aquel día el gobierno tuvo que poner a trabajar a tope todas sus centrales eléctricas para suplir la gran demanda de electricidad que se tragaba una transmisión televisiva sin precedente. Fue el mayor éxito de los últimos años del gigante mediático O’Globo: millones de brasileños querían ver el desenlace de las intrigas familiares que por primera vez no tuvieron como escenario las mansiones y haciendas de los ricos, famosos y guapos, sino las casas modestas de brasileños comunes y corrientes. La trama narraba las vidas de quienes van al trabajo todas las mañanas, compran en los supermercados populares, festejan con asados de carne grasosa y corren a la playa los fines de semana en un carro pagado a plazos. Ellos son la nueva clase media del gigante latinoamericano. Y a pesar de la inercia del imaginario colectivo que sigue viendo a Brasil como el país de exóticos enclaves de riqueza rodeados por la pobreza de las favelas, en una década las clases medias ya se convirtieron en mayoría. Y no solamente en Brasil, también están conquistando otros países en desarrollo, incluido México que le sigue a la distancia.
Esos nuevos consumidores abarrotan los aeropuertos, las autopistas, los centros comerciales y los hoteles, donde muchas veces ponen el pie por primera vez. ¿Como hizo Brasil para sacar a 30 millones de personas de la pobreza e incorporarlas a la clase media? ¿Qué caracteriza a esa nueva clase media? ¿Cómo va a impactar en la política y la economía? Esas son algunas preguntas que se le hizo al gurú personal de la presidenta Dilma Rousseff, el hombre que logró el ascenso de la nueva clase media.
Él es Marcelo Neri, economista graduado en Princeton. Durante muchos años, este cuarentón alto, rubio, de ojos azules y una frente prominente, trabajó como director del Instituto Social de la prestigiosa Fundación Getulio Vargas. Neri publicó a principios de 2012 un estudio que a pesar de sus tecnicismos se volvió rápidamente un bestseller: La nueva clase media, el lado brillante de la pirámide, empujado por una campaña que incluyó recomendaciones públicas de la presidenta Dilma Rousseff a una lectura “que ha inspirado nuestros programas, escrito por uno de los brasileños que más ha ayudado a nuestro país a combatir la pobreza y la miseria”.