Lado B
La fortaleza de la soledad
El alba no halla obstáculos para iluminar a plenitud la menuda ladera de la legendaria colina. Al haber sido escenario de una de las refriegas que abonaron a la identidad de la nación, el cerro se yergue altivo por su carácter histórico que trasciende al geográfico. Es allá, en lo alto, donde se encuentra la morada feudal, misterioso aposento que guarda los pormenores de su temporal ocupante, cuyas peripecias, desfiguros e iniquidades parecieran emanados de relatos propios del más enredado melodrama.
Por Lado B @ladobemx
22 de octubre, 2012
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Hugo León Zenteno*

@hugoleonz 

Para Jesse, solidariamente.

El alba no halla obstáculos para iluminar a plenitud la menuda ladera de la legendaria colina. Al haber sido escenario de una de las refriegas que abonaron a la identidad de la nación, el cerro se yergue altivo por su carácter histórico que trasciende al geográfico. Es allá, en lo alto, donde se encuentra la morada feudal, misterioso aposento que guarda los pormenores de su temporal ocupante, cuyas peripecias, desfiguros e iniquidades parecieran emanados de relatos propios del más enredado melodrama.

Y es que el mentado personaje, embebido por sus afanes autocráticos, se ha enfrascado en innumerables pugnas con quienes no se han plegado a sus frecuentemente insensatos designios. El alud de misivas acusatorias o aclaratorias propagado por uno de sus escuderos, es tan sólo una muestra de su pertinacia y fatuidad; características ambas, que aunadas a su arribismo y su codicia, también lo han llevado a procurar una venal connivencia con los grandes juglares -locales y nacionales- como otra argucia para granjearse el favor de sus coterráneos y eventualmente de sus compatriotas.

Tal es la ralea del inquilino de aquélla vivienda. Tales son sus pretensiones, artimañas y cosmovisiones, de los cuales han devenido una serie de preceptos y cánones que han de seguirse en sus dominios. Así, en esta oriental comarca, es donde una caminata nocturna se convierte en felonía y disentir se mira como una afrenta; donde proteger el patrimonio es una necedad y conminar a la claridad y a la transparencia es una aspiración incómoda; donde los lacayos y alcornoques se trocan en dignatarios o comisionados y los advenedizos se instituyen como expertos; donde la planeación es un exceso y la improvisación una constante; donde el capricho es un proyecto y la tropelía una costumbre; donde el parlamento asiente impávido mientras sus representados circulan a trompicones y entre socavones.

Sin embargo, los vientos cambian, los liderazgos se reacomodan y los vejados se levantan. El despotismo no tiene lugar ante el cúmulo de conciencias que pululan en esta tierra y ante la fuerza de su cordura. La efigie del líder, otrora invulnerable, se aprecia dubitativa, acaso temerosa; el futuro se aprecia incierto y el presente se mira revuelto: las lealtades y las compañías se difuminan o tambalean, al tiempo que otros arribistas afloran para buscar al siguiente encumbrado. El anhelo del control total resultó una quimera.

La residencia en las alturas es ahora un oneroso palacete. Fumigado y remozado. Con sus estilizadas verjas, sus ondulantes monumentos y sus obesas vías de acceso. Contiguo se localiza un desvirtuado recinto histórico, ahora sede de exclusivos convites dirigidos a la nobleza, enmascarada para la celebración y también para la adulación. En el interior del alcázar, la multitud de espejos fungen como los únicos y efímeros compañeros de quien se pasea por allí. Incólume, en la cima, ahora se erige la fortaleza de la soledad.

22c3f15.jpg*Académico en las áreas de Periodismo y Comunicación. Actualmente es profesor en la Escuela de Periodismo de la UPAEP y en la Universidad de las Américas Puebla. Sus áreas de interés profesional son: recepción crítica de medios, hipermedios y noticias; análisis del mensaje periodístico en diarios nacionales e internacionales; ciberperiodismo; análisis y consultoría sobre arquitectura de información, usabilidad y calidad semántica en websites. Vive en la ciudad de Puebla; gusta del arte, el beisbol, el chocolate y la lluvia. Correo Electrónico: [email protected]

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