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Lado B
Fue el pasado 14 de enero cuando el presidente de Guatemala Otto Pérez Molina, anunciaba las políticas a desarrollar en su gestión: “seguridad, reforma fiscal, guerra frontal contra el narcotráfico y seguridad alimentaria mediante el plan Hambre Cero”. Asimismo, prometió que impulsaría un “gobierno serio, responsable y que haga un gasto de calidad”.
Casi nueve meses han pasado desde las promesas y el inicio de su gobierno, sin embargo para algunos habitantes de Guatemala todo ha quedado en promesas: “supe del plan Hambre Cero por la tele, pero aquí no ha llegado”, asegura Elías Ruíz, campesino de la sureña comunidad de Santa Odilia.
Y es que el programa insignia del gobierno de Guatemala que busca erradicar la miseria, hasta el momento no ha pasado a ser una realidad para este agricultor y otras 307 familias de Santa Odilia, en el municipio de Nueva Concepción, en el departamento de Escuintla, deben lidiar con la furia del río Coyolate cuyo cauce se desborda y anega con sus aguas viviendas y siembras de subsistencia.
“Se nos mueren las reses y nos quedamos sin cultivos de maíz, plátano, todo se va y tenemos que volver a comenzar”, relató.
Como Ruíz, cientos de miles de guatemaltecos castigados por la inseguridad alimentaria aguardan aún por la llegada a ellos y sus comunidades del plan Hambre Cero.
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