Lado B
“Los límites de la literatura infantil están mucho más allá de lo que creemos”
 
Por Lado B @ladobemx
02 de mayo, 2012
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Cuando la filóloga Olalla Hernández terminó la carrera y empezó a trabajar en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, dedicada a la difusión de la lectura, descubrió el mundo de la literatura infantil, “cómo concebir un libro para niños, cómo se lo llevan a su terreno, que los límites están mucho más allá y pocos los exploran. Y me enamoré de la narración gráfica”. Su padre es pintor y se recuerda desde pequeña imaginando las historias con imágenes, así que no es de extrañar que desde entonces se haya especializado en la promoción de la lectura, especialmente, de la imagen narrativa que “ni siquiera tiene que ser figurativa si la acompaña un texto que la complete” para que los niños la entiendan.

Hablamos con Olalla en la Librería del Bosque de la Maga Colibrí, en Gijón, un laboratorio de la pasión por la lectura y por la infancia, donde semanalmente se organizan talleres para niños y adultos sobre ilustración, lectura, presentaciones de libros, formación para el profesorado… Sentados en una mesa que bien podría haber utilizado Tim Burton en Alicia en el País de las Maravillas, Olalla sirve cuidadosemente un oloroso té. “Los buenos libros ilustrados, al tener distintos niveles lectores, permiten al adulto que acompaña al niño no sentir que está haciendo algo que no le corresponde por edad o intereseses, sino que se interpreta dependiendo de tu capacidad intelectual….”. En este mundo se movía Olalla hasta que el editor de Thule, José Díaz, le ofreció dirigir una nueva colección de cómic infantil cuando supo que ella estaba haciendo su doctorado sobre unos muy vanguardistas que se hicieron en Estados Unidos en el 2000, una experiencia que deseaba trasladar a España.

“Quería que integrara la ciencia ficción aunque me daba un poco de miedo porque los niños aún no tienen esos referentes ya que ni siquiera han descubierto su mundo, pero nos arriesgamos tocándola de una forma personal”. Y con este planteamiento nació Isla Flotante, que empezó a llamar la atención antes de llegar a las librerías gracias a su presencia y dinámica en Facebook, muy personalista y que desde el principio compartió trabajos interesantes de autores nacionales e internacionales. Pero sobretodo fue la edición de un fanzine con ilustraciones de las historias que van a integrar la colección las que marcaron el pistoletazo de salida y también de otros autores que han querido participar con alguna imangen en Isla Flotante. “No conocía ningún fanzine para niños y me parecía interesante recuperar la tradición de este formato”. La portada del conocido ilustrador Sergio Mora, autor entre otros muchos trabajos, del cuento Papá tatuado, es sólo la bienvenida a un compendio de nuevos talentos. Así pues, primero se colgó el pdf en la Red con la intención de sólo imprimir unos 1500 para libreros y las ferias del libro que se celebran esta primavera. Pero dado el interés que despertó entre los lectores, algunos en el extranjero, y la posibilidad de demandarlo fácilmente gracias a la actitud proactiva que la colección había abonado previamente en las redes, decidieron venderlos también por Internet.

Lea el texto completo de Periodismo Humano aquí.

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