Golo. Retrato de un anónimo célebre de Bruno Traven

Alejandro Badillo

Hay una larga tradición de obras escritas por extranjeros que visitan México. Hay una gran diversidad de tonos, objetivos, fobias y filias de estos autores. Desde los que hicieron un análisis profundo de la realidad mexicana hasta los que se fueron por el lado fácil, el folclor y la imagen del indígena apacible y siempre fotogénico. La genealogía de obras empieza con las Cartas de Relación de Cortés, Naufragios y comentarios de Alvar Núñez Cabeza de Vaca e Historia general de las cosas de la Nueva España de Fray Bernardino de Sahagún. Con el aliento modernizador del Porfiriato aumentan las visitas y crece el interés, sobre todo en Europa, de visitar el país.

Sexto Piso/Conaculta, 1era edición, 2012

Este fenómeno también es impulsado por el dictador que busca modernizar la anquilosada sociedad mexicana y necesita la influencia de las ideas, costumbres y aportes tecnológicos del viejo continente. Uno de los mejores ejemplos de esta época fructífera en encuentros es Viajes de un naturalista por el sur de México del alemán Hans Friedrich Gadow. Como el título hace suponer no es una obra estrictamente literaria sino las notas de viaje de un científico que exploró el sur mexicano en diversas expediciones autorizadas y apoyadas por Porfirio Díaz. Lo valioso del libro radica en su capacidad para eliminar los prejuicios que tenían muchos de sus contemporáneos y, al mismo tiempo, ofrecer una mirada crítica sobre los problemas que aquejan a México como la corrupción y la falta de planeación en un país sumamente diverso.

Hago esta introducción para hablar de Bruno Traven. Retrato de un anónimo célebre del artista francés Golo. En primer lugar debo confesar que no soy experto en novela gráfica o en cómics. Mi único acercamiento al género fueron las tiras cómicas de Asterix y Obelix que me parecen valiosas por su inventiva y humor además de su abordaje a la historia a través del imperio romano y las aldeas galas que se resistían a su dominio. Sin embargo, no se necesita ser experto para disfrutar de la lectura y de las imágenes del libro de Golo editado por Sexto Piso, al contrario, es una buena introducción a este género que mezcla escritura e imagen.

La novela gráfica transcurre de forma interesante porque equilibra los dibujos y la información sobre la vida de Bruno Traven, un autor extranjero que, contrario a muchos otros, llegó al país de forma azarosa, sin la etiqueta de turista y sin privilegios. Al igual que John Kenneth Turner o Howard Fast, Traven basó su literatura en el México que no salía en las fotos, el México rural donde los indígenas siempre se llevan la peor parte. Traven se interesó en este mundo sin caer en el panfleto y en el discurso críptico que sólo sirve para unos cuantos. Si actualmente la ideología parece ser un elemento que no tienta a los nuevos artistas, Traven –en la novela gráfica- es un participante activo en Europa, sobre todo en Alemania, de las luchas entre obreros y patrones y, también, de la búsqueda de la democracia. Esta militancia y la persecución que sufrió después explican su condición trashumante, de artista anónimo que, sin papeles, busca infructuosamente pasar alguna frontera.

La novela gráfica de Golo demuestra que, es verdad, vivimos en un mundo dominado por la imagen, su superficialidad y su manipulación, pero que esta condición también se puede aprovechar para contar una historia que, más allá de la biografía de Traven, es una fotografía de una época en la que estaban enfrentados el capitalismo y el socialismo. Esto le da una profundidad interesante a la novela gráfica porque, además de los lectores avezados en esta temática o en las obras de Traven, seguramente interesará a los que buscan una historia atractiva, bien contada; un anzuelo para investigar más del autor. Leí que para Golo la novela gráfica se crea y piensa como una composición completa de imagen y escritura, de manera simultánea. Esto lo pude comprobar por la forma como aborda la historia de Traven.

Si en muchos cómics o, incluso, en la literatura de masas se ha optado por un discurso lineal, complaciente con el lector, sin ninguna experimentación, en la novela gráfica de Golo hay saltos en el tiempo, hay distintas técnicas y estéticas en el dibujo. Además, toda la información está rigurosamente sustentada en una bibliografía que se incluye al final de la obra. Esto exige un lector activo, capaz de imaginar y tomar esta obra como punto de inicio para leer a Bruno Traven. De esta forma el libro cumple el compromiso que debe tener toda obra de arte: interrogar, plantear escenarios para que el espectador o lector se sumerjan y construyan sus propios mundos. Por todas estas razones recomiendo su lectura y espero que el esfuerzo de Sexto Piso sea una punta de lanza para que la novela gráfica mexicana crezca y tenga cada vez más lectores.

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