Ernesto Aroche Aguilar
Y San Pedro Cholula respira. La saturación de antros, bares y restaurantes en la zona comercial más conocida de San Andrés Cholula, el corredor que conforman la 12 y la 14 oriente, ha obligado a lugares emblemáticos apostados por ofrecer una alternativa musical, artística y gastronómica a mudarse calles adentro.
Foto: Joel Merino.
Así, las noches de la Cholula sampetrina hoy respiran jazz y música electrónica, cenan en el CusCusCus o en la Búrbula, y se toman un aperitivo en La Mezca mientras se preparan para encuentros gastronómicos-cerveceros –de esos de cerveza artesanal— o para festivales musicales a tres escenarios y carteles espectaculares.
“Estuve 11 años en San Andrés, pero sentimos que ya no encajamos ahí”, explica Orlando Morán el hombre detrás de la Búrbula, y antes de El Bombay, “nuestros clientes crecieron igual que nosotros, y ya no quieren las aglomeraciones, el tener que moverse en auto por una calle conflictiva, en donde el estacionamiento o el viene-viene te pide no menos de 20-30 pesos”.
Y en San Pedro, al menos por el momento, la situación es mucho más relajada, señala por su parte Christian Michel, el responsable de AlterEXA (@alterexa), el único programa de radio comercial que apuesta por grupos nuevos y sonidos poco comerciales a contracorriente del mainstream.
Aunque, puntualiza, si San Pedro no ordena de manera correcta este nuevo boom comercial de bares y restaurantes podría pasarle lo mismo que a San Andrés.
Y la 14 se llenó
Considerada la ciudad más antigua aún habitada de América Latina, Cholula no es una sino varias: San Pedro y San Andrés. Cuando Hernán Cortés pisó tierras aztecas Cholula ya contaba con varios siglos de historia y escogió San Pedro para hacer del sitio cabecera y residencia de españoles dejando al entonces barrio de San Andrés como espacio de habitación para los indígenas de la zona.
Foto: Joel Merino.
De acuerdo con investigadores, San Andrés lograría independizarse como cabecera municipal en 1640, aunque previo a eso el territorio cholulteca ya había sido diezmado para la edificación de la ciudad de Puebla.
En 1966 la fundación Mary Street Jenkins comenzó la construcción en los terrenos de la ex hacienda de Santa Catarina del campus de la Universidad de las Américas Puebla. Y la llegada de la universidad le cambiaría la vida a la zona, primero por la necesidad de habitación y alimentación de los estudiantes universitarios y después por la necesidades de esparcimiento y diversión.
Y con ese esparcimiento la 14 oriente, calle que separa al campus universitario de San Andrés, comenzó a poblarse de bares y restaurantes. A más de 40 años del inicio de la historia de la UDLA en Puebla, esa calle se ha vuelto un corredor imposible de transitar en las noches de viernes y sábados por la cantidad de jóvenes que ahí se dan cita en antros como Unit, Ming o Mitra. Y en donde la música que suena y resuena es la misma que se puede escuchar en las estaciones de radio comerciales.
Si hay un monopolio, al menos musical, en los antros de esa zona, sostiene la voz principal de AlterEXA, “lo que es escucha ahí, predominantemente es el mainstream”.
Y ese mismo dominio en la oferta musical ha provocado que los sitios con una oferta más cultural e incluso artística como bares, galerías para exposiciones de foto o pintura, o con cineclub y proyecciones se hayan mudado, sostiene por su parte Matt Quiroga, productor, dj, empresario musical, la mente detrás del blog de tendencias Albino.mx y uno de los responsables del Festival 72810.
De San Pedro a San Andrés y de regreso
Foto: Joel Merino.
Antes de San Andrés como espacio en donde confluyeron estudiantes, productores, promotores, artistas y hasta alguno que otro místico estuvo San Pedro, explica Matt Quiroga.
“En San Andrés no había nada y los espacios estaban ahí, hoy con la invasión de antros y la monopolización de licencias están regresando a San Pedro”.
Eso fue lo que le pasó a Rodrigo Moctezuma, abrió el Anónimo –un bar con un cineclub integrado– en San Pedro, en una casa cerca del zócalo, después se movió a la 14 en San Andrés donde estuvo poco más de un año y luego regresó a San Pedro pero ya con un nuevo bar dedicado sólo al jazz: Jazzatlán.
No es un asunto de competencia con San Andrés, explica Miguel Jiménez Galindo, director de Turismo de San Pedro, “estamos captando un público más adulto, no de chavos ni de aglomeraciones, y en la 14 se concentran los espacios para un público universitario”.
Y no son sólo los bares y restaurantes, San Pedro también ha albergado eventos como el primer festival Gastro-Cervecero, donde se dieron cita varias microcerveceras que trabajan productos artesanales, y será sede del primer Festival 72810 (@Festival72810), un encuentro de más de 31 grupos y djs con Public Enemy, Modest Mouse, Peter Murphy y Blonde Readhead como cabeza de cartel.
Pero no todos han volteado hacia San Pedro como alternativa a San Andrés. El propio Matt Quiroga y el equipo de Albino.mx y Hugo Puig están por abrir, cada quien por su lado, un par de lugares nuevos: Bestia y Agave Rock, pero en espacios más alejados del corredor de la 12 y la 14 oriente.
¿Y no temes que a San Pedro le pueda pasar lo mismo que a San Andrés, que los antros se coman a la zona?, le pregunto a Orlando Morán, “no -responde-, en Cholula hay más atención al asunto, e incluso hay organizaciones ciudadanas como ProCholula que difícilmente dejarían que pasara algo así”.
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