Los crímenes de odio en el mundo, lamentablemente, no terminan. Ser diferente u optar por el ejercicio de una sexualidad distinta a lo comúnmente establecido, es decir, una pareja tradicional, hombre–mujer; es castigado duramente por una parte de la sociedad que no perdona que los seres humanos tengan una forma diferente de sentir y vivir la vida.
En Puebla, en los últimos días, tres personas han sido asesinadas, dos hombres homosexuales: César González Martínez, en Momoxpan, y Jorge Roberto Merchant Molottky, en Chachapa, y la activista transgénero, Agnes Torres Hernández. En los tres casos, la violencia ha sido brutal. Los dos primeros fueron asesinados en sus domicilios. Y Agnes, encontrada en una barranca cerca de Atlixco.
En el caso de Agnes las protestas se han multiplicado en las redes sociales y organizaciones de derechos humanos que exigen el esclarecimiento inmediato de este crimen brutal, en contra de la psicóloga que defendió siempre los derechos de la comunidad lésbico-gay-transgénero.
La organización “Vida plena de Puebla” afirma que en distintos foros han insistido en que el Congreso del estado debe considerar seriamente legislar en favor de la diversidad sexual y que las penas en contra de los crímenes de odio no permitan que los homicidas puedan quedar libres, después de cometer un acto tan grave en contra de un ser humano.
¿Hasta cuándo permitiremos que impunemente se cometan este tipo de actos en contra de personas que viven como cualquier persona que trabaja y tiene sueños y futuro?
Ojalá la justicia en Puebla dé una respuesta seria y las autoridades legislen para que nunca más ocurran los crímenes de odio en nuestro estado.
Lado B reitera su defensa de los derechos humanos de todas y cada una de las personas que vivimos en el estado y en el mundo, y esperamos que estos crímenes no queden impunes.
EL PEPO