Alejandro Badillo
Los libros de entrevistas a escritores suelen caer en la complacencia: hay poca confrontación y el entrevistador hace las preguntas de batalla. En muchos casos la aproximación es sólo comercial y no hay un panorama más amplio de la escritura, sus motivos y obsesiones. Miguel Ángel Quemain va en la dirección contraria. Hace tiempo por cuestiones del azar llegó a mis manos Reverso de la palabra (El Nacional, 1996), libro de entrevistas en el que Quemain aborda la obra de 26 autores mexicanos en un orden cronológico que va de Carlos Fuentes a José Agustín.
- Fotografías de Gabriela Bautista, Prólogo de Fernando Arrabal, Editorial Resistencia, 1era edición 2005
Al recorrer sus páginas encontré a un entrevistador que no era una mera comparsa de los entrevistados sino que participaba activamente introduciendo al lector en la obra, en los métodos de escritura, el mundo editorial, obsesiones y pulsiones. Además, en Reverso de la palabra hay espacio para autores que no siempre están en la lista de bestsellers pero que son estudiados en la academia y por minorías fieles como Esther Seligson, Ricardo Garibay y Juan Vicente Melo entre otros. La entrevista a Jesús Gardea, por ejemplo, es una de las mejores que he leído por la forma como desentraña los engranajes de una literatura críptica, exigente, que muchos críticos optaron por ignorarla o darle la vuelta con elogios fáciles.
En Voces cruzadas Quemain sigue el mismo método pero con la obra de autores europeos contemporáneos. El plus es igual de interesante: un entrevistador que habla desde el profundo conocimiento de la obra y que, además, se mueve un catálogo muy amplio de autores que han ganado el premio Nobel de Literatura como Doris Lessing o Elfriede Jelinek o poco conocidos en Latinoamérica como Predrag Matvejevich o Erich Hackel.
El método de Quemain va más allá del espía que busca datos desconocidos o confesiones escandalosas y se mueve en los mismos territorios del autor: la creación y sus procesos. La entrevista al autor Libanés afincado en Francia, Amin Maalouf, conocido por novelas históricas como León el Africano, Samarcanda o Los jardines de luz, revela la estrategia del autor para dar vida a personajes que se mueven en territorios donde el rigor histórico no se puede perder. También su condición de migrante, el ámbito cambiante del lenguaje y su identidad.
La entrevista con Pierre Michon, autor de Vidas minúsculas y Rimbaud el hijo, cuya apuesta es lo híbrido, el cruce de caminos, nos muestra una faceta donde lo místico se funde con la escritura. El albanés Ismail Kadaré es confrontado desde la perspectiva del exilio, el poder que intenta manipular el arte para beneficiarse y ganar legitimidad. Quemain acompaña las preguntas con una voz que es oportuna cuando reflexiona sobre las aportaciones del entrevistado y que también tiene tiempo para dejarlo hablar.
Lo valioso de un libro como Voces cruzadas es, además de la titánica labor de encontrar un cúmulo de autores de distintos estilos y geografías, la pasión de un entrevistador que afronta la conversación desde la inteligencia y la empatía por la creación literaria. Hay géneros mal llamados “menores” como la reseña literaria cuyos peores momentos se limitan al lugar común y a la propaganda, sin embargo en manos hábiles la reseña puede alcanzar grandes alturas donde fondo y forma se complementan. La entrevista en las obras de Miguel Ángel Quemain consigue superar las limitantes del género y muestra una faceta imprescindible de autores europeos fundamentales para las actuales y próximas generaciones.
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