Raquel Castro
Una chulada, pues.
Y dice así:
Aries: La extraña sensación de alguien que se siente objeto de un intenso interés, de una desmesurada atención por parte de otro individuo.
Tauro: Un adorno usado por una dama: una joya con forma de corazón, por ejemplo. Tras muchos años se rompe y suelta un olor nauseabundo.
Géminis: Un viejo espejo. Alguien descubre la forma en que todas las imágenes que reflejó en el pasado vuelvan a la superficie.
Cáncer: Un cañón convertido en campanas de iglesia.
Leo: Una persona caza luciérnagas y quiere emplearlas para encender el fuego en su chimenea. Esto podría simbolizar algo.
Virgo: Letras con forma de rostros humanos.
Libra: Pensar, mientras se pone el sol, en los hechos que ocurrieron durante el día; hechos ordinarios: por ejemplo, los relojes que sonaron.
Escorpión: Una carta, escrita hace un siglo o más aún, pero que nunca fue abierta.
Sagitario: Un lamento por la luz de sol dilapidada en vida.
Capricornio: No existe fuente tan pequeña que el cielo no se refleje en ella.
Acuario: Esta idea podría servir para una sátira sobre la ambición y la gloria.
Piscis: Un relato fantástico sobre un hombre que vive trechos inconstantes en lugar de vivir en un tiempo continuo.