Lado B
Para tratar de amortiguar los efectos de la pobreza es necesaria la unidad de toda la comunidad internacional para el establecimiento de un proceso de redistribución de los ingresos a nivel mundial, pero no solamente con la inyección de dinero, sino también con la creación de programas que permitan el desarrollo de actividades de producción sustentable en comunidades marginadas y vulnerables.
El economista del Departamento de Estudios Empresariales comentó lo anterior en la Conferencia «Costos sociales de la crisis y las medidas impulsadas por el Fondo Monetario Internacional», impartida con motivo del Séptimo Aniversario de la Licenciatura en Negocios Internacionales de la Ibero.
En su ponencia, precisó que todas las crisis tienen consecuencias económicas, sociales y políticas. La de 2008 se reflejó económicamente en que el centro de crecimiento de la economía mundial se desplazara de los países industrializados a los emergentes, principalmente China e India.
Entre las consecuencias sociales se encuentra el aumento de los niveles de pobreza, la mayor polarización social, la desigualdad en la distribución del ingreso y el desempleo, que por ejemplo en la zona euro tuvo en 2010 una tasa de 10 por ciento.
Y políticamente se ha observado que fracasó el Consenso de Washington (listado de diez medidas de políticas económicas consideradas durante los años 90 del siglo pasado por los organismos financieros internacionales), que ya no satisface la problemática actual en aspectos de desregulación financiera.
Carlos Lugo Galera, investigador del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas, añadió que el sistema político es parte fundamental para el desarrollo de la economía; y en este sentido, el modelo neoliberal ha traído como consecuencia una modificación del Estado, que trata de ser eficiente y lo menos voluminoso posible.