En alguna ocasión, el Dr. Álvar Carrilo Gil escribió: Coleccionar es un vicio, un vicio que yo no tenía. Traje la iniciativa para crearlo de Europa, donde necesariamente fui a estudiar un año especializándome en Pediatría. Allí tuve la oportunidad de ver unas exposiciones de Daumier y Delacroix”.
En algunas entrevistas más adelante también hablaría del coleccionismo como una enfermedad o una psicosis.
Miles de anécdotas se encuentran en el archivo personal de Álvar Carrillo Gil, al cual, el curador venezolano Carlos E. Palacios, tuvo la oportunidad de acceder durante un año. Él se presentó en el Museo Amparo el pasado 27 de mayo para hablar de coleccionismo de arte moderno en México desde la experiencia en la historia del coleccionista Carrillo Gil.
Álvar Carrillo Gil, originario de Yucatán, era un médico pediatra que se dedicó a la farmacéutica. Básicamente, él era el proveedor de todos los antibióticos y analgésicos para los centros de salud pública en el país. Así es como hizo su fortuna y pudo dedicarse al coleccionismo de arte.
–En el México moderno era raro que una figura se encargara de hacer una colección de mil 500 piezas. Y Carrillo Gil debido a esta situación se considera el coleccionista más voraz durante 50 años en el país. Además, es una de las colecciones más coherentes, porque aunque haya unas mucho más grandes, como la del Museo Moderno, en obras de importancia y en coherencia como impulso y como narrativa, la colección Carrilo Gil es la más.
Desde el punto de vista de Palacios, un coleccionista no sólo guarda en su casa las obras como si fuera un gabinete de curiosidades particular. Un coleccionista se hace coleccionista en la medida en la que pone su colección a disposición de un público. Y Carrillo Gil fue uno de los primeros en Latinoamérica que en el año de 1946, a sólo 8 años de haber comenzado su colección de arte, la puso a disposición del Estado para que viajara en representación de México a una feria del libro en La Habana.
La tensa relación entre Carrillo Gil y los artistas
Carrillo Gil mantenía estrechas relaciones de amistad con los artistas que le interesaban, sin embargo, eso no sucedió con Diego Rivera. Al Dr. Carrillo no le interesaba el muralismo ni el costumbrismo que al mismo tiempo era impulsado por el Estado, tampoco compartía una ideología política con Diego Rivera, es más, hasta podría decirse que le caía mal, en general.
Sin embargo, uno de los principales intereses de Carrillo Gil era el cubismo y Diego Rivera fue un excelente cubista. Compraba sus obras incluso sin verlas, como en una ocasión sucedió que compró 7 obras cubistas de Rivera a un dealer de La Habana.
–Lo que le interesa (a Carrillo Gil) es el arte mexicano de alcance internacional, la colección se va a alzar como el carnet de presentación de la modernidad mexicana en las grandes exposiciones internacionales, que organizaba Fernando Gamboa, un funcionario habilidísimo, que fue el primer curador de la colección.
El coleccionista también tuvo problemas con Rufino Tamayo. Carrillo Gil tenía la costumbre de encargar un retrato de su esposa a todos los artistas a los que les compraba, pero Tamayo le dio muchas largas a la entrega, lo que molestó al quisquilloso Carrillo. Cuando el cuadro estuvo listo, no fue del agrado de Carrillo Gil y en esas mismas fechas viajó a Europa, sin pagarle a Tamayo.
Tamayo, por consejo de su mujer (como se descubrió en la correspondencia que se enviaban y los testimonios familiares), decidió cobrarse el cuadro entrando a la casa de Carrillo y llevándose una de las camionetas del coleccionista. Con eso, se rompió la amistad y 25 magníficas obras de Tamayo tuvieron que salir de la colección de Carrillo Gil.
La exposición Carrillo Gil como un referente internacional
El Dr. Álvar Carrillo apostó todo por llevar su colección a la Tercera Bienal de arte en San Paolo. Brasil, y aunque el gobierno se mostró indiferente ante la idea, el coleccionista se encargó de llevarla con sus propios recursos.
Ante el revuelo que causó, la exposición comenzó a moverse hacia otros países como parte de una gran exposición organizada por Fernando Gamboa para presentar el arte mexicano moderno al resto del mundo.
La exposición viajo a la Bienal de Venecia, el encuentro de arte más importante de mundo, al Muso Nacional de Arte Moderno en Francia y a otros países como Grecia, Rusia, Suecia, Alemania y Londres. La prensa hizo mucho eco del arte moderno mexicano.
En esa exposición no sólo viajaba la colección de Carrillo Gil, sino que la visión de Gamboa era más enciclopédica, mostrando desde arte prehispánico hasta los diseños de las botellas de cerveza, para dar la más amplia perspectiva de la cultura mexicana al resto del mundo, en una época donde aún no se hablaba de globalización ni de romper fronteras.
–Los encabezados que sacaba la prensa europea dan a entender que México estaba entrando en el mundo, por lo que era verdaderamente un hallazgo para los europeos. Para México significó un acceso temprano a la modernidad.
Uno de los encabezados decía: “México mantiene su genio racial”, lo que se entendía, según Palacios, como una presentación de lo auténtico de lo mexicano, el inicio de la construcción de un imaginario mexicano en el extranjero.
–No es un imaginario que piense en función de una vanguardia, sino pensado en función histórica, desde lo prehispánico hasta lo moderno, a diferencia de otros lados en Latinoamérica donde se ve a partir de puntos de ruptura.
Por tantos viajes también la colección estuvo en peligro, además que antes la transportación no era tan segura ni cuidada como ahora, la colección guarda algunas historias interesantísimas, sobre las que se podría hacer una película, como sugiere Palacios.
En una ocasión, un barco en La Habana estuvo a punto de hundirse con las obras a bordo. En Chile, bombardearon la casa de la moneda, un edificio contiguo al museo donde se encontraban las obras de Carrillo Gil. Y en Colombia, la presentación de la exposición coincidió con el llamado bogotazo en Bogotá, una revuelta social que prácticamente terminó destruyendo la ciudad entera. Fue un milagro que el edificio donde se albergaba la exposición se salvara.
Carrillo Gil, el artista
En una entrevista le preguntaron a Carrillo Gil: ¿Es el coleccionista un artista frustrado? A lo que él respondió: “Resulta que ha habido muchos coleccionistas y los hay de primera que no sienten el arte nada más que por la vista. Son raros los coleccionistas que aman el arte hasta intentar hacerlo. Un coleccionista siente por sus artistas predilectos una admiración que llega a la persona misma del artista preferido. Es como le he dicho a usted, una sicosis”.
Pocos saben que El Dr. Álvar Carrillo fue uno de los introductores del collage en México. Era un una época en la que no se hacía collage en el país y que Carrillo Gil descubrió en uno de sus viajes a Europa.
Sus collages fueron expuestos e incluso llamaron la atención de Octavio Paz, quien le dedico un par de textos a sus obras.
Durante la conferencia en el Museo Amparo proyectaron un video donde puede verse el inicio de la construcción del Museo de Arte Carrillo Gil y el coleccionista se nota risueño, como un niño presumiendo (sin ser mezquino), las obras de arte que ha adquirido.
Carrillo Gil resbaló y cayó a través de un tragaluz en la construcción del museo. La caída lo dejó tan malherido que ya no pudo recuperarse y murió, a poco tiempo de la inauguración de su Museo, en 1974.