«No hay peor corrupción en este país que el hambre», Josué de Castro Betinho.
No hay novedad en el horizonte de la desnutrición en México. La Cruzada contra el Hambre que están anunciando con bombo y platillo es un recalentado de otros recalentados.
Hoy se invita a Lula da Silva como si fuera un creativo, como si él hubiera diseñado la política pública que se presume redució la pobreza extrema en Brasil. Se dice que hoy hay 14 millones menos de pobres en ese país. ¿De dónde sacó Brasil su estrategia y de dónde viene?
El Programa Fome Zero (Hambre Cero) que se implementó durante el mandato de Lula tiene como antecedente el Programa Bolsa Escuela iniciado por la Presidencia anterior de Fernando Hernique Cardoso, un programa basado en las transferencias monetarias condicionadas, es decir, que el gobierno apoyaba con una mensualidad a las familias que cumplieran con sus visitas al médico y la asistencia de los niños a la escuela.
¿Les suena? ¿Saben de dónde sacó Brasil esta idea? Resulta que analistas de ese país vinieron a México a conocer el Progresa, programa de transferencias monetarias condicionadas iniciado en la administración de Ernesto Zedillo (1994-2000). A su vez, este programa tiene raíces en teorías económicas y modelos de combate a la pobreza iniciados en Asia.
Lo que sí hicieron bien en Brasil a partir del gobierno de Lula, fue eliminar toda la bola de programas duplicados, dándoles el nombre de remanentes, incorporando a sus beneficiados a una misma base de datos y dándoles una credencial única mediante la cual los brasileños reciben el apoyo de Hambre Cero.
En el Gobierno de Vicente Fox se hicieron profundos análisis, con expertos como Miguel Székely, para que Oportunidades (antes Progresa) fuera el programa único de combate a la pobreza; había normas y formas para que el dinero realmente llegara a las personas. Pero no llegó al fondo, hay un enemigo del desarrollo llamado corrupción, que impidió (como siempre lo hace) el éxito real del programa.
En el sexenio de Felipe Calderón se mantuvo Oportunidades, pero se minimizó de tal forma que era un programa más dentro de la nueva estrategia contra el hambre, ahora llamada Vivir Mejor. Con un diseño gráfico formidable.
Ahora, la Presidencia contrata a los brasileños para que nos digan algo que ya sabemos, ¡el hambre es canija! Lo que podría decirles Lula a los tecnócratas es que hagan lo que ya saben desde hace mucho: Eliminen la corrupción y los programas duplicados, que el dinero llegue a los que realmente lo necesitan y que si se condiciona el apoyo a las personas, que cumplan.
Ojalá que esas palabras se conviertan en realidad y no sólo nos estén dando un recalentado para combatir el hambre.
P.D. Les dejo mi tesis de Licenciatura por si alguien quiere profundizar en el tema en el siguiente link.
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* Ciudadano poblano por nacimiento, crecimiento y convicción. Mi profesión es la vinculación.
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EL PEPO