
Juan Villoro explicó que, en el fútbol, los números que portan los jugadores no solo representan una posición en la cancha, sino que también definen características psicológicas de quienes los usan. Como ejemplo, mencionó que el número 11 suele identificar a alguien que está un poco fuera de la realidad, mientras que el 6 define al recuperador de balones y contención, caracterizado por ser una persona responsable y seria.
El autor compartió su experiencia de convivencia con el exfutbolista Hugo Sánchez durante el Mundial de Alemania 2006. Al respecto, relató de manera divertida cómo Sánchez se comporta en situaciones cotidianas como si estuviera dentro del área chica, buscando con picardía la ocasión propicia o protestando ante cualquier incumplimiento, manteniendo una personalidad que no desaparece a pesar de su retiro.
Villoro refirió que, a diferencia de los personajes de las leyendas o de la Ilíada, los deportistas modernos están vinculados a un número que con el tiempo se convierte en una categoría moral. En ese sentido, jugar con el número 10 implica ser el mejor del equipo, una posición que bautiza y distingue a quien la porta.
El periodista mencionó que astros del fútbol como Lionel Messi portaron diversos números a lo largo de su trayectoria antes de asumir el canónico número 10. Esta evolución en el uso de los dorsales forma parte de los análisis que el escritor plasmó en su obra para profundizar en la identidad de los protagonistas del balompié.
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