Le presento los elementos que a mi entender, permiten ubicar las aristas más importantes del Rancho Izaguirre. En términos llanos, se trata de un centro multiusos vinculado al Cártel Jalisco Nueva General (CJNG) y se encuentra en la comunidad de La Estanzuela, Teuchitlán, estado de Jalisco, a unos 50 minutos de Zapopan.
Debe tomar en cuenta que hay cuatro bandos que más allá de lo que realmente ocurrió en ese rancho, se han dedicado ad nauseam a labores divergentes:
El 5 de marzo de 2025, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco recibió una llamada anónima en la que les alertaban sobre restos humanos enterrados en el Rancho Izaguirre. Integrantes del grupo entraron al sitio acompañados de elementos de la Guardia Nacional: tras cuatro días de labor, reunieron más de 200 pares de zapatos, un sinnúmero de prendas de vestir, mochilas, maletas, libretas con nombres y apodos de las personas recluidas, entre otras cosas.
Testimonios de personal que trabajó en ese Rancho, han señalado que los tenis que encontraron las madres buscadoras, eran de personas que fueron captadas y enviadas a casas de seguridad, en donde se les quitaba la ropa con la que llegaron, además de inutilizar cualquier prenda con chips, como tarjetas bancarias y claro, celulares.
El video corto que innumerables personas grabaron durante el trayecto al punto de reclutamiento, es obligatorio para deslindar al CJNG de cualquier acusación de secuestro en caso de ser detenidos.
Por su parte, Alejandro Gertz Manero señaló que la Fiscalía General de la República (FGR) tiene bajo investigación al rancho Izaguirre, desde finales de febrero de este año.
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El fiscal federal dijo que la Fiscalía del Estado de Jalisco tenía conocimiento del sitio desde hace cerca de seis meses, pero no llevó a cabo todas las investigaciones pertinentes. considerando que, en septiembre de 2024, las autoridades estatales realizaron diligencias en el rancho, pero incurrieron en diversas omisiones.
Las omisiones son: no se realizó la inspección total del lugar, no se ordenó la identificación de las huellas dactilares encontradas ni se investigó quién era el dueño del inmueble. Tampoco se establecieron “vínculos, encubrimientos y coparticipaciones de autoridades locales con cárteles delictivos que operan en la región”.
El 20 de marzo, la fiscalía estatal hizo una suerte de visita para medios y otros actores sociales, en donde lo único que quedó patente es que el lugar había sido “limpiado” de distintas evidencias.
El 25 de marzo, Gertz Manero se fue encima de la fiscalía estatal de Jalisco, por la visita del 20 de marzo, estorbando en las actividades periciales que se estaban desarrollando. Y de paso señaló que el fiscal Salvador González de los Santos dijo que el fiscal federal estaría en ese momento, cosa que no sucedió.
Ejemplo global del municipio feudalizado, Teuchtitlán vivía dos realidades: mientras centenares de personas entraban y salían del Rancho Izaguirre, ya fuera como ejército de sicarios, incautos o muertos, el pueblo y el ayuntamiento no los miraban.
De acuerdo al tumulto de datos ofrecidos en medios de comunicación de Jalisco, identifiqué un promedio de 40 personas ingresadas al rancho, cada semana, 1 mil 920 personas al año. Si considera que el cártel cerró en la pandemia, por ahí pasaron 17 mil 280 personas.
Especulando que el año de la pandemia (2020) hubiera paralizado el proceso de trabajo en aquel lugar y que su necesidad de personal se exacerbara desde 2015, cuando el cártel derribó a un helicóptero Cougar de la Fuerza Aérea Mexicana con un lanzacohetes RPG-7 en Villa Purificación, Jalisco, entonces el rancho pudo haber trabajado a toda su capacidad en los años 2015 al 2019 y 2021 a 2024, 9 años.
Pensando que fuera eliminado tan solo el 20 por ciento del personal que reprobó el filtro del entrenamiento del cártel, serían unas 3 mil 456 personas, las que fueron ejecutadas y posteriormente, incineradas.
Eliminar a 3 mil 456 personas no es una broma: un incinerador profesional no se tarda menos de 4 horas en cremar a alguien, lo cual explicaría el que había presumiblemente, tres equipos.
Este cálculo no habla bien de los vecinos del municipio ni de los servicios de inteligencia, considerando que cada semana hubo oportunidad de ver el humo de los hornos que delataba una jornada con unos ocho cadáveres. También habrá que considerar el combustible para mantener los equipos en funcionamiento.
Da exactamente igual si hacían funcionar esos hornos con energía eléctrica, gasolina, diésel o leña: la estela del humo producido cada semana era más que suficiente para que alguien se diera cuenta de que “algo” ocurría ahí, a menos que nadie quisiera darse cuenta.
Por otra parte, promedié los restos de los incinerados en 3.5 kilogramos. Si cada semana ingresaba un autobús (40 personas) a La Estanzuela, Teuchitlán y era “reprobado” el 20 por ciento, entonces eran eliminadas 8 personas, que después de ser incineradas, a 3.5 kilogramos cada una, representaban un costal con restos. Veamos la tabla.
| 1 semana | 1 mes | 1 año | 5 años | 9 años | |
| Personas | 8 | 32 | 384 | 1920 | 3456 |
| Número de costales (de 10.5 kilos) | 3 | 12 | 144 | 720 | 1296 |
Lo anterior da 1 mil 296 costales de 10.5 kilos cada uno, con los restos de 3 mil 456 personas. Para enterrar algo así, el rancho Izaguirre tiene superficie de sobra. Numéricamente, los restos de un solo mes cabrían en un espacio de 1.92 por 2.40 y 50 centímetros de alto.
El espacio correspondiente a un año, podría resolverse haciendo lotes en los que pudieran acomodarse por camas, bajo las mismas dimensiones de ancho y largo, pero con 6 metros de profundidad. En ese tenor, haciendo un lote por año con las dimensiones mencionadas, habría nueve en el rancho.
Si se hubiera elegido preparar 18 lotes y no 9, a efecto de reducir un 50 por ciento la superficie a excavar (a 3 metros y no a 6), será cuestión de encontrar uno de esos para identificar el modo de preparación de los costales y los medios con los que fueron excavados tales lotes.
Lo anterior quiere decir que el encargado del rancho pudo haber decidido que los propios hombres confinados en el lugar se encargaran de hacer las excavaciones y la disposición de los residuos en costales para luego acomodarlos en lotes. O, hacerse de los servicios de un Caterpillar que hiciera la excavación en bruto y luego colocar los muros para que funcionara perfectamente, sin reblandecerse, como una mina.
Cubrir “con una tapa” cada lote seguramente puede ser descubierto por la visible modificación del suelo, más allá de que hubiera algún apunte en las libretas que se han encontrado en el rancho, que señalaran la disposición semanal de los restos.
Como sea, disponer en confinamiento 13 toneladas de restos humanos post-incinerados, no debe ser muy difícil de rastrear, aun partiendo de la base que el encargado del rancho perdiera los estribos y decidiera tirar restos fuera del lugar.
Pensando delirantemente, si el encargado decidiera haber dejado solamente la mitad de los restos en el rancho, forzosamente tendrían que ser identificados los restos por las inmediaciones de Teuchitlán. Esconder 3 kilos de restos de una persona incinerada es muy sencillo, pero 6 toneladas, probablemente ya no tanto.
El periodista Esteban David Rodríguez publicó en Emeequis el 17 de marzo de 2025 una serie de hallazgos respecto a la propiedad del Rancho Izaguirre, a saber (la redacción es mía):
No hay duda que CJNG tiene metidas las manos en el rancho, a juzgar por el enorme poder que requirió que la propiedad pasara a propiedad privada y que alguien lo dio de alta en el catastro del ayuntamiento de Teuchitlán.
El predio estuvo en actividad criminal a lo largo de 13 años, con cuatro gobiernos federales ( PAN, PRI, dos de Morena), cuatro estatales (PAN, PRI, dos de MC), y cinco municipales, (PRD, PAN, Morena, dos de MC).
El 22 de marzo, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana informó la detención de José Gregorio Lastra, “un hombre identificado como líder de una célula delictiva responsable del reclutamiento y adiestramiento de personas para CJNG”.
“El Lastra” fue detenido el 21 de marzo en la alcaldía Cuajimalpa en la Ciudad de México. Este personaje es operador de Gonzalo Mendoza Gaytán, “El 90”, responsable de la operación del Rancho Izaguirre y también encargado de reclutar hombres que una vez entrenados, trabajen en los distintos frentes de batalla de CJNG. “El Lastra” aparece en apuntes encontrados en el rancho Izaguirre, en lecciones impartidas a sicarios.
Mendoza Gaytán está en la Lista OFAC desde el 17 de mayo de 2019 y fue jefe de plaza de CJNG en Puerto Vallarta. Desde 2019 y nunca fue capturado.
Queda la duda de porqué “El Lastra” fue tan oportunamente detenido… seis años después, a sabiendas de la información que posee. La detención de estos personajes suena a la del finado Mario Casarrubias Salgado, “El sapo guapo”, cofundador de Guerreros Unidos, vinculado al caso Ayotzinapa.
Fallecido en 2021, “El sapo guapo” fue detenido en abril de 2014, por los delitos de posesión de cocaína, así como de portación de arma y cartuchos de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas y se mantuvo en una bruma espesa, bajo la lógica de que a ratos era culpable de la desaparición de los jóvenes y a ratos era informante estelar.
Veracruzano, “El Lastra” contaba con una ficha de desaparición emitida en 2020 por la Fiscalía General del Estado (FGE) de Chiapas y estaba afiliado al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) desde el 10 de noviembre de 2016, en el entendido que la Secretaría de Organización del Comité Ejecutivo Nacional del PVEM acreditó al menos dos estados de residencia desde su inscripción en el padrón, en Ciudad de México y Berriozábal, Chiapas.
Su concubina denunció su desaparición, pudiéndose establecer que se esfumó el 25 de agosto de 2020. Resumiendo: Lastra ha sido desaparecido, víctima, reclutador y líder de CJNG.
Existen otras instalaciones similares por parte de CJNG. De acuerdo a los testimonios de distintas personas, se han mencionado ubicaciones en La Vega, en el municipio de Teuchitlán, a 25 kilómetros de Rancho Izaguirre.
De otras identificadas, se sabe de: Michoacán, Oaxaca y Zacatecas, pero con precisión se conoce de recintos ubicados en Guanajuato (Buenavista, Cerro Prieto, Moroleón y Comanja de Corona), Jalisco (La Vega, muy cerca del Rancho Izaguirre; Tala, Mascota y San Sebastián del Oeste) y Tamaulipas (Colinas del Real en Reynosa, Ejidos San José y La Rosita).
Se tiene plenamente identificado que en estos lugares se recluta gente para actividades no delictivas: pizca (cosecha) y trabajo doméstico, así como para actividades delictivas (sicariato, robo, extorsión y narcomenudeo).
Tras revisar una notable cantidad de documentos y testimonios de los más variados mundos (madres buscadoras, autoridades, influencers, sobrevivientes y criminales), identifico cinco elementos que dejo a su consideración, en el entendido que mi rol como analista consiste en exponer lo que hay y no lo que se quiere que exista:
1.-Prácticamente sin margen de error, puedo asegurarle que el Rancho Izaguirre era lo que en inglés puede identificarse fácilmente como “facility” (en español se entiende como instalación pero no es exacta la idea). Era un centro multiusos de CJNG.
Las áreas por función que he identificado que integraban a dicho lugar son las siguientes (en el entendido que seguramente había otras más):
Quedarse con la vaina de que era un campo de concentración es reducir a caricatura los alcances de ese lugar: no solamente de ahí salían elementos operativos e intermedios para la guerra entre cárteles y contra el gobierno federal, sino que ahí era un eslabón para el desarrollo de una gran cantidad de crímenes de alto impacto.
2.-Respecto al tema de los miles de personas que estuvieron ahí, he podido establecer cuatro tipos, que seguramente serán ratificados por las investigaciones de la FGR:
Y, gente del cártel que se formaba como instructor en distintas tareas y que eran enviados a estas instalaciones en una lógica rotatoria, considerando que hay otras instalaciones similares en el estado de Jalisco.
Como población flotante (que llegaba, hacía lo que debía hacer y se retiraba), seguramente había un notable número de médicos que llegaba a atender el tema de los trasplantes. Por sí solo, este punto es suficiente para una investigación monumental.
Tres elementos son los que hay que tener a la mano, para entender los eventos próximos vinculados al Rancho Izaguirre, fobias y filias aparte:
1.-El Rancho Izaguirre es el Ayotzinapa de Claudia Sheinbaum. El impulso mediático del caso Izaguirre es tan poderoso que Sheinbaum no podrá quitarse la sombra del escándalo, haga lo que haga. Dije impulso mediático, porque si de atrocidades se trata, en Tamaulipas hay lugares que no le piden nada al Rancho Izaguirre.
2.-Alejandro Gertz no es Jesús Murillo Karam. Gertz se está moviendo en dos arenas para que no pase las de Caín con lo del Rancho Izaguirre, como le ocurrió a Murillo Karam con Ayotzinapa. La primera arena es la investigación: Gertz va a hundir hasta la ignominia a la fiscalía estatal de Jalisco y va a des-federalizar lentamente el escándalo; la segunda es la imagen: Gertz acusará a CJNG del caso y de paso, al gobierno estatal de Jalisco.
3.-Con Ernesto Zedillo ocurrió una catástrofe espeluznante, la matanza de Aguas Blancas. Y pocos se acuerdan de ello. Con Peña Nieto llegó Ayotzinapa y las generaciones más jóvenes se dieron vuelo inventando cosas cada vez más delirantes, de tal suerte que importa un comino la evidente cuestión de que los estudiantes están muertos y hechos cenizas.
Ayotzinapa es un recurso mediático que funciona maravillosamente para cualquier reproche contra el Estado, sin importar lo que en realidad haya ocurrido. Rancho Izaguirre tiene el mismo destino: será un monolito para criticar al Estado, sin que la verdad de lo que ahí ocurrió se sepa y si se sabe, no se creerá. Lo que ocurrió en Jalisco se ha politizado de tal forma que apestará de la peor forma, por décadas.
4.-El Rancho Izaguirre funcionó unos diez años como instalación del crimen organizado en esa región de Jalisco. No hay la menor duda que la federación lo supo (vía CISEN y ahora CNI) y el estado, evidentemente. Habrá toneladas de reproches de un ámbito a otro, pero los que llevamos décadas en esto, sabemos cómo funciona y alguien en el CISEN lo supo, lo informó y sepultaron su informe.
5.-El mundo de prendas y demás evidencias que encontraron las Madres Buscadoras de Jalisco ha quedado “tocado”. En los pasillos de inteligencia, se le dice “tocado” a una evidencia que por su importancia es tomado por alguna dependencia del gobierno federal, estatal o municipal, ya sea para desaparecerla o manipularla.
No importa si esas prendas, esos tenis y esos centenares de pruebas aparecen de nueva cuenta: han sido “tocados”, lo que significa que serán manipulados hasta que quede retorcida su relevancia y valor probatorio.
Es evidente que a más de un funcionario o exfuncionario del gobierno estatal de Jalisco le quemaban esas evidencias, por lo que ahora mismo ya tienen la misma relevancia que los tres Mario Aburto de 1994 o las ojivas de Aguas Blancas de 1995: ninguna.
EL PEPO