Lado B
En México, este centro da respiro a las defensoras de derechos humanos
En Casa La Serena, las activistas aprenden a descansar y cuidarse mejor, antes de regresar a sus trabajos.
Por Global Press Journal @
29 de mayo, 2024
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*Ena Aguilar Peláez/Global Press México

Esta historia se publicó originalmente en Global Press Journal

 

OAXACA DE JUÁREZ, MÉXICO — En enero de 2022, llegaron los resultados. Once defensoras de derechos humanos se habían realizado una serie de estudios médicos, patrocinados por su organización, para conocer su salud general tras la pandemia. Los exámenes incluían biometría, química sanguínea, revisión ginecológica y un diagnóstico psicoemocional. Fue un momento decisivo cuando supieron que todas tenían al menos una condición física que necesitaba atención.

Cada una de las activistas, integrantes del Grupo de Estudios Sobre la Mujer Rosario Castellanos (GESMujer), organización civil oaxaqueña dedicada a la atención en casos de violencia hacia mujeres, recibió su propio diagnóstico. En lo general, los resultados reflejaron altos niveles de cortisol, triglicéridos, hipertensión, falta de sueño, diabetes mal atendidas, ansiedades y depresiones.

“Quedamos tan sorprendidas al ver nuestros resultados y darnos cuenta de que no nos volteábamos a ver a nosotras mismas, que buscamos la manera de cuidarnos y mejorar nuestra salud”, explica Tania Melchor, defensora de derechos humanos de las mujeres desde hace 32 años.

Las personas defensoras de derechos humanos están constantemente sometidas a estrés por su contacto sistemático con quienes han vivido violencia. Esta presión impacta en su bienestar físico, psicológico y emocional. Para evitarlo, algunas recurren a espacios especializados para desarrollar herramientas para su autocuidado, que les permiten continuar su labor preservando su salud mental y replican sus conocimientos con otras activistas.

Beatriz Ramírez, al centro, lidera una meditación grupal con activistas de la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos en Casa La Serena.

Ena Aguilar Peláez/Global Press Journal – Beatriz Ramírez, al centro, lidera una meditación grupal con activistas de la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos en Casa La Serena.

Tras conocer sus resultados clínicos, las defensoras del GESMujer, junto con una asesora, solicitaron una estadía de ocho días en Casa La Serena, “una casa de descanso dedicada a defensoras como nosotras” que se ubica en la ciudad de Oaxaca, comenta Melchor.

Este espacio fue fundado en 2016 por Consorcio Oaxaca, una organización civil dedicada a promover los derechos de las mujeres y a la protección integral y cuidado de la salud mental de mujeres defensoras. Surgió como parte de una iniciativa promovida por organizaciones civiles de México y Centroamérica para responder a los desafíos que enfrentan estas profesionales en la región.

“Al día de hoy, se han recibido y atendido a más de 350 personas de México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Colombia, Brasil y a una delegación de varios países de África”, dice Nallely Tello, coordinadora de Casa La Serena.

América Latina registra “alarmantes niveles de violencia en contra de personas defensoras, incluyendo el mayor número de asesinatos a nivel mundial”, señaló en un comunicado de diciembre de 2023, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, un órgano autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que se encarga de promocionar y proteger los derechos humanos en el continente americano.

En 2023, se registraron 126 asesinatos de personas defensoras en la región, reportó la comisión.

Reconocer la carga emocional
Tello asegura que es común que algunas personas que llegan a la casa de descanso se dediquen a dormir durante los primeros días. “A veces, el desgaste y nivel de responsabilidad al atender casos pueden llegar a ser tan fuertes en su vida diaria, que, al llegar aquí, finalmente descansan”.

Según un estudio publicado por académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Autónoma Metropolitana, las personas defensoras pueden ver afectada su salud mental a partir de la experiencia empática de tener contacto sistemático y cercano con quienes han vivido violencia. Esto les ocasiona una serie de malestares emocionales, como pueden ser recuerdos recurrentes de la situación, anestesia emocional, aislamiento, insomnio, falta de concentración e irritabilidad.

Por ello, generar estrategias para procurar la salud mental es una manera de sostener el trabajo de defensa de derechos humanos, explica Tello.

Angélica Ayala, defensora en GESMujer con más de 40 años de experiencia, reconoce que antes de aprender herramientas de autocuidado, no se permitía destinar tiempo para el mismo ni tampoco tomaba descansos.

Reconoce que, hasta su estancia en Casa La Serena, no se había dado cuenta de la carga emocional que le generaba su trabajo. Sin embargo, tomarse un respiro de sus actividades diarias le permitió asimilar la impotencia que siente ante los casos que atiende de manera cercana. “La violencia se ha incrementado y los niveles de impunidad son una constancia de frustración para nosotras”, considera Ayala.

Entre marzo y abril de 2023, 74.6% de la población mexicana mayor de 18 años consideró que vivir en su entidad federativa era inseguro, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2023, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el organismo público autónomo encargado de captar y difundir información de México.

La ENVIPE muestra que durante 2022, más de 21.1 millones de personas de 18 años o más fueron afectadas por algún delito en México. Esta cifra representa una disminución de 1 millón respecto al año previo.

Para Ayala, entrar a Casa La Serena en un proceso de autocuidado fue desafiante. “Noté mucha resistencia durante las sesiones que nos dan en el lugar, pero cuando me solté y permití tomar conciencia de lo que me sucedía, fue un momento muy fuerte para mí y desde ese momento tuve una inmersión total y pude darme cuenta de la carga emocional que tenía yo de años”, dice.

Al hacer del autocuidado un hábito, Ayala recuerda que hubo sesiones terapéuticas completas durante su estadía en la casa, en las que no dejó de llorar.

Ana Hernández, fundadora de Casa La Serena, explica que para las personas que defienden los derechos humanos, es difícil permitirse ser vulnerables, debido a que en su actividad profesional son ellas quienes se encargan de cuidar a otros.

Durante su estancia en Casa La Serena, defensoras de derechos humanos participan en distintas actividades enfocadas en su salud mental, emocional y física.

Ena Aguilar Peláez/Global Press Journal- Durante su estancia en Casa La Serena, defensoras de derechos humanos participan en distintas actividades enfocadas en su salud mental, emocional y física.

Tello, coordinadora del espacio, dice que cada grupo recibe un plan especial para atender sus necesidades, “pero en lo general, las terapias van desde psicológicas personales, en grupo, clases de yoga, cuidado en la alimentación, masajes, ejercicios de autorretratos en cerámica, meditaciones guiadas, y como estamos en Oaxaca, acudimos a la medicina tradicional con prácticas como limpias y temazcales”.

Las limpias son procedimientos utilizados en algunas culturas mesoamericanas para rearmonizar a las personas con su entorno, mientras que los temazcales son baños de vapor rituales a los que civilizaciones prehispánicas les atribuían funciones de salud, religiosas, políticas y sociales.

Durante la estancia cada persona crea su propio plan de autocuidado con el fin de dar continuidad a su bienestar, una vez que regresen a sus actividades.

Las defensoras del GESMujer, por ejemplo, recibieron herramientas para sanar sus relaciones de trabajo y ayuda para crear políticas laborales con comunicación asertiva.

Como resultado de su estancia en Casa La Serena, las integrantes del GESMujer tienen una sesión terapéutica grupal cada semana y una charla mensual con especialistas en diversos temas. Además, crearon una guía de autocuidado y cuidado colectivo para defensoras, la cual reparten en los lugares donde ofrecen talleres.

“Al año, nos volvimos a hacer estudios y todos nuestros resultados mejoraron”, comparte Melchor.

Ahora, cuando llega una nueva integrante a la organización, le explican sobre la obligación que ellas tienen sobre su autocuidado y el cuidado colectivo del equipo.

“Les decimos que más que sea una tarea obligada, es un derecho humano hacia nosotras mismas”, finaliza la presidenta del consejo directivo de GESMujer, Rosario Martínez.

*Ena Aguilar Peláez es una reportera de Global Press Journal con sede en México.

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