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Lada: un tipo de diabetes poco conocida en México
Unos siete años atrás, Isaura –una joven correctora de estilo– sufría de depresión y fibromialgia. En aquel entonces, ella no se había planteado que podría existir una relación entre aquellos padecimientos y las enfermedades autoinmunes, quizá no cuestionaba del todo sus malestares. Se limitaba a tomar sus medicamentos: un antidepresivo y un relajante muscular. Ahora, ya diagnosticada con diabetes tipo lada, necesita insulina para siempre
Por Pie de Página @
19 de septiembre, 2021
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Lydiette Carrión

Cada día pasa a través de un minucioso monitoreo de la glucosa en su sangre y un cuidadoso cálculo de la insulina que deberá inyectarse. Comer un plato de pozole en las fiestas patrias implica medir con seriedad cuánta insulina va a necesitar administrarse: ni de más ni de menos.

Su rango ideal de glucosa en la sangre debe estar entre los 90 y los 120 miligramos por decilitro (mg/dl) . En ese rango ideal deberá inyectarse dos unidades de glucosa antes de cada alimento (sin importar qué vaya a comer), además de una unidad extra por cada 15 gramos de carbohidratos que decida consumir.

Sin embargo, no todos los días su glucosa está controlada. Si de origen su glucosa sobrepasa los 120 mgl, entonces debe inyectarse una unidad de insulina por cada 50 mg/dL. Y es que con diabetes Lada, hay días malos. Hay días que, sin importar lo bien que lleve su alimentación, lo apegada que esté al tratamiento, sus niveles se disparan, el equilibrio se pierde, el bienestar físico se diluye y al malestar se agrega la angustia de una enfermedad de por vida. Insulinodependiente desde los 30 años.

Isaura padece diabetes lada, un tipo muy específico de esta condición, y muy poco conocido en México, e incluso entre especialistas de diabetes. No se conoce, no se detecta, a pesar de que afecta a entre el 5 y 10 por ciento de aquellos pacientes con diabetes tipo uno (insulino dependiente).

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Un error afortunado

La diabetes tipo dos es aquella en la que los pacientes no necesitan insulina; usualmente se desarrolla en personas de mayor edad y –por lo general– está vinculada a una alimentación demasiado rica en carbohidratos, azúcar y grasa. Es la diabetes que se encuentra más extendida en la población mexicana; sin embargo, se puede controlar con una dieta adecuada (carbohidratos, grasas controlados) y farmacos. Su médica era excelente; había logrado estabilizar sus niveles de glucosa y bajar 20 kilogramos a lo largo de un año.

Sin embargo, su tortura dio comienzo otra vez al dejar de consumir un farmaco por cuestiones económicas: la depresión y fibromialgia habían regresado. Desesperada, Isaura decidió ir al Instituto Nacional de Nutrición.

“Mi lógica me dijo: ahí es donde tratan cuestiones endocrinológicas pesadas. Fui, y, bueno, pues me equivoqué de puerta”. Una de esas casualidades afortunadas la llevó a la Unidad de Investigación en diabetes. Para cuando llegó a nutrición –un año después de su diagnóstico de diabetes tipo dos– estaba fuera de control.

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En México son pocos los lugares en los que se hace investigación médica. Y mucho menos fuera de la Ciudad de México. Pero Isaura había llegado a Nutrición, punta de lanza en investigación y tratamiento. El protocolo de esta unidad de investigación era “muy interesante”, resume. Si bien el paciente debía pagarlo, incluía el derecho de que 9 especialistas diferentes revisaran el estado de salud: nutricionistas, endocrinólogos, dentistas, psiquiatras, oculistas.

Sin embargo, ella no lograba controlar su diabetes.

Así pasaron de nuevo los meses, hasta que de nuevo, hubo un evento afortunado. En un cambio de turno, se metió a la unidad una doctora que no solía estar ahí. Llegó de casualidad y por casualidad conoció a Isaura, quien le expuso su caso.

La médica intuyó una enfermedad autoinmune de fondo, y le mandó hacer unos estudios de sangre muy raros “que se mandan hasta Barcelona”.

Cuando salieron los resultados por fin contó con un diagnóstico claro. Le dijeron:

–Tienes una cosa que se llama diabetes tipo lada. Estás fuera del protocolo [del Instituto Nacional de Nutrición] para diabetes tipo dos y vas a necesitar insulina para siempre.

Isaura tenía 34 años cuando fue diagnosticada correctamente.

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¿Qué diablos es diabetes lada?

“Me tardé mucho en que alguien me explicara que era diabetes lada. Ahora, mientras más me informo… pienso seguramente hay muchas personas que, al igual que yo lo estuve, están en el desamparo de la información”.

¿Pero qué es? Básicamente es una enfermedad autoinmune, probablemente de carácter genético. Los genes han programado todo para que, entre los 25 y 30 años, tu páncreas deje de producir insulina. En otras palabras: el páncreas dejará de funcionar.

Esto se refleja de la siguiente manera: entre los 25 y 30 años, hay problemas de insulina. En este momento, las llamadas células beta del páncreas están muriendo. Si en ese momento, a un paciente se le hace una batería de pruebas, se podrá detectar el daño a las células beta, incluso antes de que la persona presente resistencia a la insulina u otros síntomas.

Ahora bien, ¿por qué Isaura tardó tanto tiempo en ser diagnosticada? Por un lado, explica, esta condición es poco conocida en México. Actualmente hay artículos científicos que concluyen que si un individuo es diagnosticado con diabetes dos entre los 25 y los 30 se le debería hacer una batería de pruebas para descartar o confirmar diabetes lada. Antes, de preferencia, de que necesite la insulina.

 

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*Foto de portada: Pixabay

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