Enviado el 28/04/2021 La Matrix, los números y la pandemia

Hoy toca, de nuevo, hablar de corrupción.

 

 

En el último año nuestra Matrix (la realidad transformada en números monocromáticos en una pantalla; en un black mirror, dirían los ingleses) ha sido la pandemia. Entendemos los ciclos a partir de números cambiantes que se acumulan primero en semanas, luego en meses… tal vez en años.

Personas que se contagian y caen en cama, cada una de ellas aporta un número más. Otras más fallecen a causa del virus SARS-CoV-2 y también suman un dígito a la gráfica, al termómetro del enfermo, ese que corre en la pantalla de nuestros dispositivos. Y lo que nos muestra la Matrix graficada son olas de dolor porque son personas que ya no están con nosotros.

Hoy dicen que la segunda ola, la más mortífera para México hasta el momento, sigue a la baja. Y que en el escenario, aunque en algunos estados esa tendencia empieza a cambiar, la tercera ola aún se ve lejos a pesar del relajamiento social de las últimas semanas, mientras avanza a cuentagotas la vacunación.

Pero las cifras de defunciones no son lo que nos han dicho, lo que nos repiten todos los días ya sea desde la vespertina de la Secretaría de Salud federal o la matutina del gobernador Luis Miguel Barbosa.

Por desgracia y con todo el dolor que eso implica, las personas que han perdido la vida en este país a causa de la pandemia superan los

444 mil casos desde mediados de marzo, es probable que para este momento, casi mes y medio después del reporte oficial de exceso de mortalidad, rocemos el medio millón. La cifra proviene también de la Secretaría de Salud.

 

 

En Puebla la cifra es de 30 mil 872 casos. Pero desglosemos los datos.

De acuerdo con la estadística de decesos de los años previos (2015-2019) en Puebla se esperaban que 48 mil 153 personas fallecieran, pero en realidad fueron 78 mil 935.

El reporte solo reconoce como decesos COVID 12 mil 76, lo que significa que hay casi 19 mil que perdieron la vida por otras causas que el reporte no explica. Quienes sí lo explican son los especialistas que LADO B ha consultado para tratar de entender la situación.

 

 

Y lo que dicen es que se puede tratar de personas con enfermedades crónicas o padecimientos degenerativos que no recibieron atención o una atención mínima pues la mayoría de los recursos de salud están dirigidos a pacientes COVID. Entonces, si bien no son decesos provocados directamente por el virus SARS-CoV-2 sí son decesos indirectos, casos que posiblemente si no hubiera pandemia no se hubieran producido.

 

 

Para leer completo el boletín que todos los miércoles realiza Ernesto Aroche para hablar sobre corrupción, regístrate aquí.

 

 

 

Lado B: Información, noticias, investigación y profundidad, acá no somos columnistas, somos periodistas. Contamos la otra parte de la historia. Contáctanos : info@ladobe.com.mx