Lado B
Un no para las demás personas puede ser un sí para mí: repensando el autocuidado femenino
El autocuidado es una práctica de bienestar personal que puede expresarse de distinta manera en cada persona, sin embargo, existen obstáculos enraizados en motivos de género que librar para alcanzar su realización
Por Gustavo Escalante @fumandoplanetas
06 de diciembre, 2020
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Vivimos en un contexto complejo, en el que la pandemia, los problemas políticos, el sistema cultural, los roles de género y las exigencias de productividad impuestas por la sociedad dificultan cada vez más ser conscientes y asumir la responsabilidad del cuidado personal o autocuidado.

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Durante el conversatorio «De qué hablamos cuando hablamos de autocuidado«, organizado por LADO B, las psicólogas Xiomara Sarabia y Natalí Hernández sostuvieron un diálogo con Mely Arellano, directora de este medio, para reflexionar en torno a los desafíos que supone asumir el autocuidado en el contexto complejo del día a día; donde, históricamente, las mujeres ponen las necesidades de otras personas por encima de las propias.

Hablar de autocuidado implica hablar de asuntos de género, señalaron Xiomara Sarabia y Natalí Hernández, ya que es fundamental reconocer que para las mujeres la noción del autocuidado se ve afectada por la estructura cultural y los estereotipos de género, pues la sociedad les exige dedicar más tiempo al cuidado de las demás personas que al de ellas mismas.

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Es así que, las mujeres cumplen un rol de soporte y sostén en función del otro —ya sea en el ámbito familiar, laboral, social, etcétera—, el cual está tan normalizado que invisibiliza y desvaloriza su trabajo.

Por eso, ambas psicólogas consideran que la exigencia social hacia las mujeres afecta el desarrollo del autocuidado; incluso algunas mujeres llegan a sentirse culpables por procurarse tiempo y cuidado personal. Asimismo, mencionaron que proveer cuidado a los demás todo el tiempo puede generar dificultad para establecer límites y saber decir: no.

En ese sentido, invitaron a reflexionar sobre la frase: “A veces un ‘no’ para los demás es un ‘sí’ para mí», haciendo referencia al poder separarse de los cuidados externos para enfocarse en atender sus necesidades de bienestar, y sopesando cuánto tiempo dedican al cuidado de los otros y cuánto al de ellas mismas para encontrar un balance entre ambos.

Las cuatro esferas del autocuidado

Xiomara Sarabia indica que el autocuidado puede entenderse a través de cuatro horizontes de atención: físico, mental, emocional y espiritual. Cada uno tiene una forma distinta de ser atendido y los resultados en uno influyen en el equilibrio de los otros.

El autocuidado implica reconocer y atender las necesidades que surgen en cada una de las esferas, indicó Sarabia. Esto suma a desarrollar un sentido de responsabilidad por las emociones propias, auto-asumirse positivamente y trabajar en la construcción del amor propio.

Este cuidado se construye con base en la experiencia y el reconocimiento de los rituales de sanación de cada persona, que generalmente se gestan desde el ocio y el placer, y conducen a estados de felicidad, tranquilidad, quietud, plenitud y gozo, explicó Xiomara. La identificación de las prácticas de sanación es esencial para avanzar en la creación del autocuidado. 

Dedicar tiempo para realizar actividades en favor de nuestro yo es una manera de autocuidado que debe incluirse en la rutina de todas y todos. Descansar, ejercitarse, tomar una bebida, maquillarse, pintarse las uñas, realizar actividades de belleza, entre otras, son acciones que fomentan el autocuidado referente a la esfera de lo físico. 

La esfera emocional del autocuidado se relaciona con la atención a las emociones que surgen de manera natural en las personas; permitirse reconocerlas, sentirlas y analizarlas contribuye al tomar consciencia y crear un espacio de convivencia con ellas.

Cuidar los pensamientos que generamos respecto a nuestra persona es prioritario para generar autocuidado en la esfera mental. Pensar positiva o negativamente sobre quiénes somos define nuestro autoconcepto, por ello es importante basar nuestras percepciones en experiencias e ideas positivas, integrando el amor propio en la construcción del bienestar personal y siendo auto-compasivos, pues los errores no determinan quiénes somos.

El horizonte o la esfera espiritual promueve el autocuidado a través de la conexión que podemos generar con nosotros mismos a través de la experimentación de la bondad, la belleza, la verdad y el arte. Sentir plenitud desde una perspectiva espiritual tiene que ver con aspectos psicológicos y la conjunción de las esferas física, emocional y mental.

El autocuidado debe darse en función de las necesidades que surgen de manera natural en la vida de cada persona. Escuchar las señales del cuerpo y la mente es esencial para construir el bienestar personal. No se trata de una autoexigencia que deba ser programada en la rutina de cada persona, sino de una convivencia habitual consigo misma en favor del bienestar personal.

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Estas son algunos recursos recomendados por las participantes del conversatorio para profundizar en el tema del autocuidado y género:

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Autor Lado B
Gustavo Escalante
Entusiasta del periodismo, buscador de nuevas historias.
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