Queda en vilo conservación de sitio arqueológico de Puebla con extinción de fideicomiso
La recuperación y difusión del sitio arqueológico de Teteles de Santo Nombre se queda a medio camino sin el fideicomiso para el fomento y conservación del patrimonio ya que los gastos de mantenimiento y acondicionamiento de la parcela 122 se proyectaba a 20 años
Por Sam Nolasco @aguunda
29 de octubre, 2020
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Por mandato presidencial desaparecerán 109 fideicomisos relacionados con la administración federal, entre ellos, el Fideicomiso para el fomento y la conservación del Patrimonio Cultural, Antropológico, Arqueológico e Histórico de México (Fideinah) que fue constituido en 2008 con el propósito de generar una reserva de recursos para eventualidades en la protección del patrimonio.

El Fideinah que tenía la facultad de asegurar proyectos multianuales de todo lo referente a la conservación del patrimonio, regularmente era ocupado por el INAH para financiar la expropiación de terrenos y el resguardo de los hallazgos arqueológicos echando mano de esta bolsa de dinero que estaba destinada exclusivamente a los objetivos antes mencionados.

Sin embargo, con la desaparición de este fideicomiso dedicado a la cultura ahora será tarea del INAH decidir a dónde se destinarán estos recursos de todos los pendientes que hay en el trabajo de conservación del patrimonio en México.

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El titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto, declaró en abril de 2020 -después del anuncio de la intención presidencial de desaparecer los fideicomisos- que los compromisos que tenía el Fideinah para este periodo fiscal estaban asegurados y que iban a cumplirse, uno de los últimos proyectos que fue financiado por este fideicomiso está en Puebla, en el sitio arqueológico de Teteles de Santo Nombre.

Se trata de la expropiación de una superficie de terreno que en la ficha técnica del INAH identifican como parcela 122 y que está ubicada en el sitio arqueológico de Teteles, en el municipio de Tlacotepec de Benito Juárez. La adquisición del terreno sólo constaba la primera parte del monto estimado de inversión con 2 millones 489 mil 979 pesos, pero el proyecto multianual contemplaba al menos 20 años con gastos de operación y mantenimiento del sitio arqueológico por 600 mil pesos al año.

Entre el despojo y amenazas en contra del patrimonio

Queda en vilo conservación de sitio arqueológico de Puebla con extinción de fideicomiso

Foto: sic.gob.mx

El sitio arqueológico tiene vestigios de diversas plazas de las cuales solo algunas de ellas han sido exploradas dejando a la vista del visitante montículos cubiertos de maleza ya que no se permiten realizar investigaciones en la mayoría de los casos ya que se localiza dentro de dos Ejidos: Santo Nombre y Palmillas.

En octubre de 2019 inició la ejecución de este proyecto de recuperación que contemplaba un costo total de 14 millones 918 mil 251 pesos, para diciembre de 2020, al menos se tendría comprado el terreno según los documentos proporcionados en datos abiertos por el INAH, sin embargo los 12 millones restantes para la investigación y adecuación del sitio han quedado sin un recurso asegurado.

LADO B pidió parte a las autoridades del INAH para conocer el destino de este sitio que presenta distintas problemáticas como el saqueo de vestigios, además de la amenaza de los propietarios que en diversas ocasiones ha amenazado con cerrar dicho sitio o incluso demoler partes de lo que fue una ciudad de crucial importancia para el imperio tenochca por su cercanía al sur de su territorio.

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En la justificación del proyecto se explica que si el órgano desconcentrado del INAH  intentara intervenir el inmueble, podría traer consecuencias legales negativas para el instituto ya que el propietario podría inclusive denunciar ante la Procuraduría General de la República la intención de despojo por parte del INAH ya que no tiene autorización para ingresar o realizar cualquier medida de protección, conservación, restauración y difusión de los monumentos arqueológicos que no son propiedad del Estado.

En este caso lo que las autoridades arqueológicas han hecho es que a los propietarios de las 55 hectáreas que comprenden el sitio arqueológico de Teteles de Santo Nombre, pero que no han sido expropiadas, es exhortarles a mantener en buen estado los monumentos arqueológicos. Ya que únicamente en caso de que las afectaciones ya estén hechas se pueden realizar las denuncias correspondientes en contra de los responsables.

Debido a que el patrimonio en el sitio de Teteles de Santo Nombre se encuentra desperdigado, las problemáticas que se presentan es que algunos de los componentes del sitio han sido absorbidos por la mancha urbana “dañándose irreparablemente los monumentos arqueológicos existentes, así como el saqueo de los mismos”, justifican arqueólogos del INAH en el proyecto multianual.

Además de que el espacio actual que comprende el sitio es insuficiente para atender una demanda de 50 mil visitantes que acuden a Teteles de Santo Nombre anualmente, el presupuesto que le aseguraba el fideicomiso a este sitio eran tener las condiciones para comenzar las labores de protección, conservación, restauración e investigación de los vestigios arqueológicos para su posterior difusión a la sociedad. 

Recortes y desapariciones a presupuesto cultural

En 2020, el presupuesto programado para el INAH era de 3 mil 918 millones de pesos, sin embargo, este se redujo en el primer semestre mediante el plan de austeridad por un monto de 750 millones de pesos.

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Al recorte presupuestal se suma la extinción del Fideinah, que contaba con recursos disponibles por 586 millones 172 mil 517 pesos al primer trimestre del 2020. Estos volverán a la bolsa general de la Secretaría de Hacienda, en donde se podrían destinar a otras actividades y ya no exclusivamente a la expropiación y protección del patrimonio.

Además según el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2021, que se presentó en septiembre pasado el Instituto Nacional de Antropología e Historia recibiría 3 mil 820 millones de pesos, 100 millones menos que lo aprobado en el PEF 2020. Y aunque el dinero que había en los fideicomisos se devolverá a la SHCP, todavía no se anuncian los lineamientos ni los aumentos al presupuesto de los sectores afectados, principalmente cultura, ciencia y de derechos humanos.

¿Cómo funcionaban los fideicomisos?

Foto: sic.gob.mx

Aunque se aprobaron desaparecer 109 fideicomisos de la administración federal, esto no implica la eliminación de todos los fideicomisos del gobierno, ni el fin de la corrupción, ya que estos siguen apareciendo en el Proyecto de Presupuesto de Egresos para el año fiscal 2021, pues son más de 370 fideicomisos a organismos públicos que existían a nivel federal, sin contar los que existen y se han creado en los estados.

La justificación del gobierno actual para desaparecerlos ha sido que es una figura de financiamiento muy opaca y con poca rendición de cuentas. Sin embargo sólo se está extinguiendo una tercera parte de estos fideicomisos, muchos de ellos amparaban a beneficiarios como defensores de derechos, periodistas, investigadores y artistas.

Según el estudio “Fideicomisos: el arte de desaparecer 835 mil millones de pesos del escrutinio el dinero público” publicado en 2018 por Fundar, sólo 19 de los 374 fideicomisos a nivel federal estaban bajo marcos jurídicos de transparencia por ser entidades estatales, y el 92 por ciento son entidades no estatales en los que no se tiene certeza del origen y destino de estos recursos.

Sarahí Salvatierra, investigadora del programa de rendición de cuentas y corrupción de Fundar, destacó en entrevista con LADO B que la desaparición de los fideicomisos tendría que ser después de un diagnóstico de gobierno abierto, sin embargo la decisión masiva se está saltando este paso.

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“Es importante saber por qué se determinó extinguir estos fideicomisos y además cuáles son las medidas o los mecanismos que se consideran para no aportar a estos grupos, porque la iniciativa de extinguir estos 109 fideicomisos es muy general y no detalla cómo se está previendo regresarlos [a los beneficiarios] y cómo asegurar la suficiencia presupuestaria [para estos rubros]”, explicó.

Ya que los recursos de los fideicomisos no podían destinarse para otras acciones, salvo el fin por el que fueron creados, y con la extinción de estas figuras, el dinero que se tenía asegurado para objetivos clave queda en duda si se seguirán aportando.

La Auditoría Superior de la Federación realizó constantes señalamientos sobre los riesgos de opacidad en los fideicomisos públicos a partir de auditorías a estas figuras. Resaltó, por ejemplo, que la falta de estructura en los fideicomisos y la posibilidad de que los Comités Técnicos que toman las decisiones sobre el dinero estén integrados por privados, y que esto propicia la opacidad y la discrecionalidad en su administración. 

Sin embargo Sarahí Salvatierra hizo énfasis en que eliminarlos no acaba con los problemas de rendición de cuentas ni corrupción, ya que para desaparecerlos se debieron proponer mejores mecanismos para la vigilancia de los recursos públicos, en qué se gastan, cuándo, cuánto y a quiénes, lo que hasta el momento sigue sin respuesta.

 

*Foto de portada: Sitio arqueológico de Teteles de Santo Nombre / Foto: sic.gob.mx

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Sam Nolasco