Crece el desamparo y el costo de la política

Ociel Mora

@ocielmora

[dropcap]A[/dropcap]yer fue conocida una noticia funesta para el futuro del país y su sofocada democracia. El periódico Reforma reveló que las elecciones de este año costarán 61 por ciento más que las celebradas en el 2009. Cuando también hubo elecciones intermedias para renovar la Cámara de Diputados, gobernadores en varias entidades, alcaldes y congresos locales. Cada vez cuestan más unas elecciones que no son tales sino una mera escenografía que oculta los verdaderos intereses de partidos y gobierno, contrarios ambos al anhelo de las mayorías. En el porfiriato ese engaño fue llamado “ficción democrática”.

Se trata de uno de los primeros saldos negros de la muy mentada Reforma Electoral. La cual fue impulsada caprichosamente por el Partido Acción Nacional, el año pasado, como reproche a los ciudadanos y al IFE por relegarlo hasta el tercer lugar, luego de ser gobierno durante dos sexenios seguidos. El malestar del PAN no es que haya ganado el PRI, sino que AMLO lo haya superado. El suyo es un caso patológico. Como también lo ha encarnando el señor Fox. El caso más sonado es el de Puebla, en el que siendo gobierno federal y estatal, literalmente perdió todo. Lo digo porque nadie se traga el cuento de un voto tan diferenciado entre candidatos a la presidencia, senado y diputados. Es “curioso” que la presidencia la haya ganado AMLO; el senado, el PRI; y los diputados quedarán solo entre PRI y PAN. Algún día Manuel Bartlett y Enrique Doger contarán qué paso realmente esa noche.

Con la reforma electoral queda demostrado de manera fehaciente, una vez más, que el país camina en una dirección y sus gobernantes en el contraria. El Congreso aprueba elecciones costosas, en un país sumido en la peor crisis de su historia, apenas comparable con la que vivió durante la Revolución. Uno de cada cinco apenas alcanza para comer. Se trata de gastos cada vez más onerosos que corrompen los principios más elementales de cualquier democracia medianamente ordenada. El desencanto por la democracia es culpa suya, no de la apatía ciudadanía. En general la población rechaza a los diputados por “no hacer nada” y “cobrar altos salarios”. Su rechaza es equiparable al de los policía de crucero.

Ignoro cuánto dinero sea 32 mil 24 millones de pesos, que es el presupuesto destinado al INE para sus operaciones durante el presente años. Pero supongo que se trata de mucho dinero. Sólo con el fin de ilustra con una imagen muy conocida por muchos, se trata de una cantidad muy superior a los 205 millones de dólares, encontrados en billetes verdes, en e 2007, en el cuarto de una casa en Lomas de Chapultepec, en el Distrito federal, propiedad del empresario chino Zhenli Ye Gon. Él inculpado declaró que ese dinero pertenecía a Javier Lozano Alarcón, entonces uno de los hombres más cercanos a Felipe Calderón y miembro de su gabinete. Nadie que sea amigo del presidente es tocado por la justicia., salvo cuando es enemigo político.

[pull_quote_right]Otra vez pregunte a un avezado publicista político cómo hacía para hacer ganar a candidatos que literalmente padecen para hilar con un poco de coherencia dos frases seguidas. “Sencillo”, me dijo. Me hablo primero de la magia de la televisión, los apoyos a la gente y los operadores. ¡Ah, los operadores! Y luego, y fue lo que más me llamó la atención, “entre menos político, mejor”.[/pull_quote_right]

Pero el problema de fondo, el problema trágico de nuestra contrahechura institucional y electoral, y principal causante de nuestros males, es que esa cantidad obscena de dinero para elecciones no es garantía de representación política ni de nada. Los especialistas ya alertaron que la actual reforma electoral es un gran incentivo al pleito entre cabezas de grupo. Esa millonada se esfumará en manos de los dirigentes de partido y, llegada la hora, los candidatos sacarán sus cuentas, harán sus balances, buscarán padrinos, ofrecerán gestionar leyes que favorezcan negocios privados, prometerán gestionar presupuestos de muchos millones, prometerán sumisión absoluta al gobernador, al presidente, lo harán igual con los prohombres del dinero y caciques, y ya protestado el cargo, lo deberán todo. Absolutamente todo. Entonces buscarán a toda costa ponerse a salvo de los pedilones (así despectivamente llaman a sus representados del distrito que los buscan). Porque para entonces el objetivo supremo del Señor Diputado será buscar los recovecos del puesto, reponerse, pagar, y ponerse a reunir más dinero para su próxima elección. Un político que presuma de serlo, siempre estará trabajando en su próxima candidatura.

Por eso digo que los partidos mienten cuando afirman que un requisito para ser postulado será la honorabilidad. El principal requisito de los partidos, de todos, para aspirar a un puesto de elección popular es garantizar capacidad financiera. Todos sabemos que, hoy por hoy, una campaña no se gana con volantes y carteles y buenos deseos. Sino con grandes contratos con las televisoras y compromisos con los grupos de poder. Lo que menos importante son las ideas, las propuestas y proyectos. Par la televisión entre menos político, mejor.

¿Cuánto cuesta ganar un distrito promedio en Puebla? He hecho esta misma pregunta durante muchos años, a personas vinculadas de manera directa con el tema, en sus diversos niveles. Todos coinciden en la cantidad promedio. Entre 15 y 20 millones de pesos. Entonces sacan papel y lápiz y realizan pequeños esquemas que, según yo, desembocan en una forma de coerción el día de la elección.

¿De dónde sale tanto dinero?, digo con asombro en la mesa de café. De lo mismo, contesta uno que sabe de los menesteres y da un ejemplo. El año antepasado Hacienda autorizó una partida especial para la Cámara de Diputados por la pequeña cantidad de 12 mil millones de pesos. Una tercera parte del presupuesto del INE para este año. Se trató pues de entregar 24 millones de pesos a cada uno de los 500 diputados para gestión en sus respectivos distritos. Y cada cual “gestionó” a su modo.

Otra vez pregunte a un avezado publicista político cómo hacía para hacer ganar a candidatos que literalmente padecen para hilar con un poco de coherencia dos frases seguidas. “Sencillo”, me dijo. Me hablo primero de la magia de la televisión, los apoyos a la gente y los operadores. ¡Ah, los operadores! Y luego, y fue lo que más me llamó la atención, “entre menos político, mejor”. No hay que ir al mitin, sino a lo parques, con la familia, y entre más niños con globos, mucho mejor. Pues sí, la negación de la palabra como quintaesencia de la convivencia en comunidad. Lo que en términos estrictos es la negación más bruta de la política. Si la palabra no rifa entonces, ya sabemos, aparecerán los garrotes, y las piedras y las balas. Como en efecto ya ocurre en medio país.

Con base en las listas que han sido filtradas por algunos partidos, todo indica que en la siguiente legislatura federal, y sean diputados quienes sean y del partido que sean, Puebla seguirá viviendo en el desamparo. En la orfandad. Sin representación política ante los otros poderes. Ignoro si las llamadas policías comunitarias o autodefensas, sean buenas o malas, o una mezcla de ambas cosas. Lo que no ignoro es que llenan los huecos dejados abiertos por el Legislativo. Algunas de ellas gozan de mayor legitimidad y aprobación social que su diputado de distrito. Hay un dato que puede confundirse entre la esfera de lo público y lo privado. Pero no. Por lo menos dos de las seguras candidatas de un notable partido, lo serán por ser novias de un encumbrado político.

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