Martín López Calva
«Para mantener lo consolidado, hace falta regenerarlo constantemente… Todo
aquello que no se regenera se degenera».
[dropcap]L[/dropcap]a frase de Morin es contundente y certera. No hay ningún sistema, proceso o elemento de la realidad vital que pueda mantenerse vivo, productivo y creativo si no se está regenerando continuamente. Todo lo que no se regenera, inevitablemente tenderá a degenerar y muchas veces esta degeneración producirá la destrucción, la muerte.
Pero si se invierte la frase también podemos afirmar que en ocasiones los sistemas, procesos y elementos de la realidad tienen que degenerar para poder regenerarse.
En efecto, existen instituciones, organizaciones, relaciones que tienen que irse degenerando hasta tocar fondo para poder emprender el camino de regreso hacia la reorganización, hacia la regeneración profunda.
Veamos el caso de nuestro sistema educativo que históricamente ha sido un apéndice del sistema político corporativista en el que vivió nuestro país durante más de siete décadas y que parece hoy querer resurgir a partir del regreso del PRI al poder ejecutivo federal.
Aparentemente el proceso ha estado marcado por el llamado gatopardismo, es decir, por la estrategia política intencional de que “todo cambie para que todo siga igual”. Así hemos vivido sexenio tras sexenio reformas educativas, modernizaciones educativas, transformaciones educativas y nuevas reformas educativas en una sucesión de modificaciones formales con implicaciones en el currículo, los libros de texto, los métodos didácticos, los lenguajes, las teorías del aprendizaje que sustentan los programas, la estructuración de los niveles y ciclos educativos, los calendarios escolares y una infinidad de etcéteras.
Cambios que sin embargo han dejado igual la situación del sistema educativo en cuanto a su estructura de fondo –que sigue siendo profundamente burocrática, vertical y opaca-, a sus resultados –que siguen reflejando una pésima calidad en los aprendizajes mínimos esperados para cada nivel educativo- y a su impacto en cuanto a la movilidad y composición social del país –que sigue estando marcada por una profunda brecha entre privilegiados y excluidos-; cambios para que nada cambie.
Veamos por ejemplo el caso del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y comparemos tres citas de momentos históricos de cambio:
1.-La modernización educativa.-“Después de entrevistarse con el presidente Carlos Salinas de Gortari, el líder moral del SNTE renuncia como presidente vitalicio al grupo Vanguardia Revolucionaria y al sindicato magisterial. Mañana el profesor Refugio Araujo del Ángel, electo secretario general en febrero pasado, solicitará licencia indefinida en su cargo ante el consejo extraordinario del SNTE y Elba Esther Gordillo será designada como nueva secretaria general del sindicato más numeroso de América Latina, quien al asumir el cargo declarará: “No permitiremos que el sindicato sea un botín de nadie, de nadie. No habrá reelección. Los estatutos no lo permiten”… El 22 de febrero de 1990, en Tepic, Nayarit, la profesora Gordillo, arribando por la puerta de atrás, rendirá su protesta como secretaria general definitiva en el congreso magisterial, en una tumultuosa y violenta asamblea, en donde abundaron los golpes y los empujones…” (23 de abril de 1989).
2.-La reforma educativa.-“Elba Esther Gordillo Morales, lideresa vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), fue detenida por la Procuraduría General de la República (PGR), al ser acusada del desvío de recursos de cuentas bancarias del sindicato magisterial por 2 mil 600 millones de pesos, para pagar compras en tiendas departamentales, tarjetas de crédito y hasta cirugías, entre otros gastos.
[quote_left]Estos datos podrían fácilmente “documentar nuestro pesimismo” y hacernos perder la esperanza en el cambio auténtico del sistema educativo, de la reforma real que implica, en términos de Morin, un cambio en las mentalidades para que cambien las instituciones y un cambio en las instituciones para que cambien las mentalidades.[/quote_left]
La PGR la encontró responsable del delito de operación de con recursos de procedencia ilícita y desvíos millonarios en su beneficio. La detención se realizó en el aeropuerto de Toluca, cuando provenía de San Diego, California.
A las 10:48 de la noche Elba Esther Gordillo Morales ingresó al penal de Santa Martha, en un convoy de 10 vehículos, entre ellos tres con personal de la Marina…” (27 de febrero de 2013).
“Hoy, en este momento histórico para la vida del sindicato, que pone en el centro de nuestras decisiones no protagonismos personales, ni satisfacción de egos de ninguno de nosotros, sino en la necesidad de asumir con claridad y con responsabilidad de que es necesario para México y para el Magisterio preservar a nuestra organización sindical, manteniéndolo en el rango de lo que somos, una organización legal y legítimamente constituida, que es lo más alejado que pueda existir de ser un poder fáctico, como se nos ha querido señalar.
Nuestra responsabilidad frente a la Nación ha sido ahí siempre, cuidando a nuestras escuelas…” Discurso de toma de protesta de Juan Díaz de la Torre, actual dirigente del SNTE. (28 de febrero de 2013).
El SNTE ha tenido dos “cambios radicales” en su dirigencia en los últimos veinticinco años y sin embargo todo parece seguir igual. El discurso de transparencia y democracia con que inicia cada nueva dirigencia termina con la realidad de cacicazgo y corrupción con que termina. A un año y medio de la aprehensión de Elba Esther Gordillo y la toma de protesta de Juan Díaz, a más de un año de la reforma constitucional que enmarca la actual reforma educativa, con las leyes reglamentarias ya aprobadas también por el congreso y con el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) en plenas funciones y empezando a ejercer su mandato legal, la situación de venta y control ilegal de plazas por parte del sindicato parece no haber terminado y la organización sindical del magisterio sigue sin dar muestras de apertura, transparencia y democratización real.
Tal parece que nos encontramos en una nueva etapa del gatopardismo histórico y que la reforma educativa, como afirman sus críticos, puede quedar en una mera reforma laboral que en lugar de devolver al Estado la rectoría del sistema educativo le devuelva al gobierno federal priísta el control del magisterio nacional.
Estos datos podrían fácilmente “documentar nuestro pesimismo” y hacernos perder la esperanza en el cambio auténtico del sistema educativo, de la reforma real que implica, en términos de Morin, un cambio en las mentalidades para que cambien las instituciones y un cambio en las instituciones para que cambien las mentalidades.
Sin embargo es posible encontrar datos que nos lleven a pensar que más en una nueva etapa de cambios maquillados para seguir igual nos encontramos en una fase más avanzada de degeneración del sistema que puede implicar -si como sociedad asumimos nuestro papel- el inicio de la regeneración que necesita urgentemente el sistema educativo para contribuir realmente a la transformación del país.
La creciente relevancia del tema educativo en la discusión nacional, el fortalecimiento de organizaciones de la sociedad civil ocupadas de la revisión crítica de los distintos aspectos de la realidad de nuestras escuelas, el empuje de las nuevas generaciones de docentes inconformes con la discrecionalidad en el manejo de las plazas y empeñados en su formación permanente, el trabajo de un INEE autónomo que camina hasta ahora con pasos mesurados pero firmes en la dirección adecuada y la cada vez más clara consciencia de la sociedad en su conjunto sobre la necesidad de un cambio real y radical en la forma en que funciona el sistema educativo son signos de esperanza para esta regeneración.
Paciencia histórica y persistencia organizada son los dos ingredientes que se requieren para acelerar la degeneración de este sistema caduco y promover su regeneración.