Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos *
La copa del mundo y su excitante futbol nos han traído en estos días muchas cosas interesantes, motivantes y gratas, como el que la selección haya pasado a octavos de final, el juego de equipo que han mostrado, las paradas de Ochoa en el juego contra Brasil, los goles en el partido contra Croacia, los mariachis afuera del hotel, los jugadores mexicanos echando una cascarita en la playa, los festejos del Piojo Herrera que también están en toda la prensa mundial y un video que un amigo que está en Barcelona circuló en las redes sociales, donde se observan mexicanos cantando el himno nacional en un bar, durante el encuentro México-Croacia.
Pero también hay otras que no lo han sido tanto, como la desaparición de este joven mexicano que bajo los efectos del alcohol se lanza a una altura de 15 metros en un crucero en movimiento; o el “eeeeeeeeehhhhh puto” que le ha dado la vuelta al mundo y por el que la FIFA quería sancionar a la selección mexicana; o los cientos de mexicanos que se quedaron varados en Recife porque fueron defraudado por una agencia de viajes.
Sin embargo lo que más me ha sorprendido, hasta ahora, es esa imagen de niños holandeses que está recorriendo nuestras redes sociales, donde desean suerte al equipo mexicano en su encuentro contra la Naranja Mecánica, que todos sabemos, es un duelo muy difícil. Llama mi atención porque en esa imagen se observa que un o una creativo(a) y versátil profesor(a) aprovecha la euforia del mundial para que sus alumnos aprendan.
En esa imagen se puede observar que los pequeños aprendieron cosas sobre nuestro país, tal vez su idioma, dónde está geográficamente, cuál es su bandera; también se aprecia que se les está fomentando la idea de que el deporte es una forma de enfrentar a los países en una competencia limpia y amistosa; en donde no es importante ganar o perder, sino divertirse y convivir, es decir, se está hablando con ellos de valores; finalmente se está mostrando a los niños cómo pueden comunicarse de una manera global, a través de las TIC.
Si recorremos nuevamente estos aprendizajes que he señalado en el párrafo anterior, podremos ver que hay conocimientos, habilidades y actitudes; es decir, en Holanda desde que los niños son pequeños, les están ayudando a trabajar sus competencias y lo más importante es que están partiendo de sus intereses y están estableciendo su aprendizaje en un contexto real; lo pienso, lo describo y no me queda más que entusiasmarme por tan genial idea.
Seguramente hubo muchos más aprendizajes que no logro distinguir con una sola imagen, pero cualquier buen profesor puede ver lo que se está trabajando con esos pequeños en sus escuelas, que tienen claridad de qué es ser competente y cómo se desarrollan estas, además de que los profesores no están obsesionados con cumplir de cabo a rabo un plan de estudios, sino que están generando posibilidades de aprendizaje. A veces creo que en eso radica la diferencia entre las escuelas de los países de primer mundo y las mexicanas; seguramente esos países tienen planes de estudio, pero estos son flexibles y representan una guía para los docentes y no hay una exigencia exagerada en cubrirlos sin ton, ni son.
Por otro lado, los currículos mexicanos siguen centrados en el contenido, aunque hablan de desarrollar competencias, éstas se fragmentan a más no poder para cubrir un contenido que cada vez es más grande. Es necesario revisar qué es lo que se quiere promover en la escuela básica; y desde mi humilde punto de vista hay que trabajar con cuatro cosas elementales: pensamiento lógico matemático, pensamiento verbal, conocimiento local-global y conocimiento del entorno natural.
También deberíamos incluir los temas transversales que son tan necesarios en la formación de nuestros niños y jóvenes, pues atienden los aspectos éticos. Pero que de ningún modo sean tratados como contenidos y muchos menos que se conviertan en una asignatura, por eso se llaman “transversales”, pues deben ser atendidos en cualquier programa y en cualquier momento de la formación.
Para trabajar competencias, se tendría que romper con la estructura de “asignatura” o “materia” y debería entrarse a una lógica de “módulo”, en donde se atienden aspectos más interdisciplinares, buscando resolver situaciones o problemas que se presentan en la realidad. Y si volvemos al ejemplo de los niños holandeses, podremos ver que una situación real, fue aprovechada para que estos pequeños obtuvieran ciertos conocimientos, pensaran sobre ciertas cuestiones éticas y desarrollaran ciertas habilidades. El centro no era el tema, sino los aprendiente.
Finalmente, junto con la foto original, está circulando una foto alterada que señala a los mexicanos como “putos”, sin embargo no puedo imaginar que ninguna institución educativa, ni en Holanda, ni en México circule una imagen con agresiones y con las caras de los pequeños en todo su esplendor… ¿usted como padre permitiría eso?, ¿acaso no demandaría a la escuela si su pequeño apareciera en una imagen insultando a alguien? Seamos más críticos frente a lo que vemos en las redes sociales… esa es otra cosa que deberíamos trabajar en las escuelas mexicanas.
* La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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