Lado B
¿Jefe o capataz?
Hace aproximadamente tres años una profesora me invitó a comentar algunos trabajos periodísticos de sus alumnos de Comunicación. Había, como en toda universidad, propuestas muy buenas y otras que cumplían con los requisitos para aprobar la materia, ¡qué bueno!, eso significa que no todos comunicólogos aspiran a estar dentro del periodismo, tampoco todo mundo quiere estar haciendo análisis del discurso, estrategias de marketing o implementando modelos organizacionales para los recursos humanos de una empresa.
Por Lado B @ladobemx
09 de febrero, 2014
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Susana Sánchez Sánchez

Hace aproximadamente tres años una profesora me invitó a comentar algunos trabajos periodísticos de sus alumnos de Comunicación. Había, como en toda universidad, propuestas muy buenas y otras que cumplían con los requisitos para aprobar la materia, ¡qué bueno!, eso significa que no todos comunicólogos aspiran a estar dentro del periodismo, tampoco todo mundo quiere estar haciendo análisis del discurso, estrategias de marketing o implementando modelos organizacionales para los recursos humanos de una empresa. Como diría la chaviza: a cada quien le laten cosas diferentes.

A mí ese día que me invitaron me latió el corazón, pero del susto. No, no crean que por el trabajo de los universitarios (que dicho sea de paso, se me hace uno de los mejores hervideros de imaginación y creatividad. Los profesores, mucho más que los chavos, son quienes salen aprendiendo) sino por la reacción posterior de la profesora –que a la fecha parece no haber cambiado–. Me dijo que yo había sido muy blandita con ellos y que se trataba de que los chavos supieran todo el rigor que había en las redacciones,  que nadie les iba a decir “puedes mejorar”, y que seguramente de “pendejos” no los iban a bajar. Yo la escuchaba y a la vez me preocupaba la idea que tenía ella -y que seguramente le transmitió a sus alumnos- sobre la labor periodística, pues les pintaba un terreno de capataces y peones y, al parecer, ellos –quienes estaban por titularse–, serían los peones.

Lo que la profesora pretendía era que yo fuera en plan de capataz y a la vez disfrazada de Jefe de Información, con el fin de hacerle sentir a los chavos que su trabajo no servía. Antes de seguir con mi choro, para quienes no saben, quiero comentarles un departamento de redacción cobija a todo el equipo de un noticiero, a los reporteros, a los fotógrafos o camarógrafos, a los correctores, a los editores, a los que suben cosas a la web y claro al jefe editorial, jefe de información y al director, estos últimos: los jefes, por lo general ya han sido reporteros o por lo menos saben cómo se maneja el asunto del periodismo, gozan –generalmente por su trayectoria– de múltiples contactos en diversas esferas sociales, y también están (o deberían) al pendiente de las noticias que se publican en su medio y en otros, me atrevo a decir que quizás son los que menos duermen por estar monitoreando constantemente a otros medios (a veces son su competencia inmediata) y a su equipo de trabajo. Visto así, la responsabilidad de un jefe se maximiza, también incrementa (o debería) su capacidad de diálogo, sus modos de negociación, su forma de motivar a los otros, en pocas palabras su habilidad para trabajar en equipo con características de un líder incluyente y no tirano.

La chamba de los jefes es lograr que su equipo avance y todos vayan por el mismo rumbo. Los jefes, no  los capataces, deben tener imaginación para lograr que la gente les haga caso, no por miedo, sino porque por gusto están comprometidos con el trabajo.

Sin embargo, la profesora que me invitó aquella vez tiene algo de razón en sus argumentos de que un joven universitario debe sufrir para estar dentro del periodismo, pues en algunos departamentos de redacción, el jefe de información es una suerte de capataz, el que grita, el que se pone neurótico  al más mínimo error. Algunos jefes pueden justificar el trato diciendo que en el periodismo hay que ganarse el puesto a base de friegas. “Pendejear” a sus compañeros de trabajo es su estrategia para hacerle sentir al que recién ha ingresado que lo bueno cuesta.

Desde las aulas de Comunicación también debería quitarse un poco esa idea de capataz y peón, y mirar al Periodismo como un campo laboral donde se trabaja en equipo, donde siempre es posible aprender de los demás, donde se puede ser receptivo pero no pendejeado.

Algunos medios de comunicación pueden ahorrarse la etapa del vituperio, sobre todo con los más jóvenes o inexpertos, si desde el principio sus filtros de personal los hacen con personas profesionales y con experiencia.

Estudiante del posgrado en Sociología-BUAP.

Cualquier discrepancia, precisión, duda o recomendación, escríbale a los correos: susana.sanchezalcuadrado@yahoo.com.mx  /  sanchezsanchez.susana@facebook.com

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