Reforma migratoria excluyente, un análisis académico

Prensa Ibero ciudad de México

El doctor Javier Urbano Reyes, coordinador del Programa de Asuntos Migratorios de la Universidad Iberoamericana y profesor del Departamento de Estudios Internacionales, redacta un nuevo artículo sobre la reforma migratoria, a la cual califica de excluyente

En otras entregas hemos sido enfáticos con una pregunta que incluso ya aburre: ¿hay algo en la reforma migratoria que pueda dar una esperanza a quienes en este momento vienen en la ruta migratoria tradicional o en la así llamada ruta del diablo?; ¿hay lugar en el debate para los ilegales que tocan la puerta en la frontera sur de Estados Unidos en estos momentos?

Tomada de lavanguardia.com/

La pregunta que no logra respuesta (de ahí la necedad en su repetición) nos viene a la mente ahora que la realidad nos concede la razón. Hace tiempo venimos argumentando que el cierre de fronteras tiene graves costos humanos, sea en Estados Unidos, en el Estrecho de Gibraltar, en las fronteras asiáticas o de Oceanía.

Organizaciones de derechos humanos de Estados Unidos dan cuenta de que en la frontera de México con Arizona se están hallando entre cinco o seis cadáveres de migrantes cada semana y que sólo en junio se han encontrado 27 muertos. Adicionalmente en la oficina forense del condado de Pima permanecen más de cien cadáveres sin identificar.

Los primeros y torpes informes indican que su muerte se dio por causa de las altas temperaturas y la deshidratación. Lo que debemos cuestionar, es que no son las altas temperaturas ni la deshidratación las que matan a los migrantes. La causa de origen es esa urgencia por fortalecer las políticas de contención y desviación de migrantes irregulares, con el principio de que el desierto es una barrera natural que inhibe el deseo de los ilegales por llegar a Estados Unidos.

La realidad es distinta: los migrantes que pasan por el desierto no son estúpidos: son migrantes pobres y empobrecidos que no han podido pagar los altos costos que exigen los traficantes por pasarlos en forma segura a través de las zonas regulares o menos riesgosas; son migrantes que apenas llegan a la frontera con lo que traen puesto, que apenas logran comer o tomar agua antes de enfrentar la aventura de internarse en el desierto.

La muerte de estos seres humanos no es por las altas temperaturas, es por una política premeditada de terror que tras de sí arrastra un tufo electoralista diseñado desde los gobiernos receptores de migrantes. Es una política con la mirada puesta en el electorado.

¿Y los gobiernos de origen? Tienen la misma o quizá mayor responsabilidad en la muerte de estos seres humanos. Dependientes de las remesas por su escasa capacidad para generar riqueza interna se enganchan a esos recursos que no les cuestan nada, sólo la sangría de su población; argumentando que la reforma migratoria es un asunto interno se desentienden de su grave responsabilidad por proteger a su población sin mirar fronteras o usando la propia frontera como pretexto o parapeto; con escasa creatividad para establecer estrategias desarrollo, siguen atados a la política tradicional, endogámica, reduccionista en donde caben poco o no caben los nacionales que viven fuera de sus delimitaciones geográficas.

Como en el balompié, en donde la calidad del juego es mejor en tanto menos se ve el árbitro, en una política migratoria su mayor calidad radica en que no veamos en los trenes, en las carreteras, en las fronteras, a estos seres humanos excluidos. Eso querría decir que están trabajando sus tierras, desarrollando un trabajo digno, estudiando o integrados a una profesión honesta porque la política de lucha contra la pobreza ha logrado retenerlos.

Por cierto, los recientes informes sobre desarrollo en México dicen lo siguiente: entre 2010 y 2012 aumentó el número de pobres de 52.8 a 53.3 millones, es decir, hay 500 mil pobres más. Al mismo tiempo, el número de personas con ingresos por debajo de la línea de pobreza llegó a 60.6 millones, esto es, aumentó en un millón respecto de 2010. ¿Dónde, en qué, en quiénes radica entonces la responsabilidad de tantas muertes en la frontera con Estados Unidos?

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