Gloria Muñoz | Desinformémonos
México. El mediodía de este miércoles se confirmó la liberación de nueve presos de la organización Solidarios de la Voz del Amate, adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona; mientras el profesor tzotzil Alberto Patishtán permanecerá en prisión, esperando la resolución del Tribunal Colegiado con sede en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
Víctor Hugo López Rodríguez, director del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba), informó que “tenemos conocimiento de que ya hicieron sus maletas, ya les entregaron sus boletas de libertad y ya sólo se está decidiendo si se hace la liberación en san Cristóbal de las Casas –donde permanecieron recluidos- o los ponen en libertad en Tuxtla Gutiérrez”.
Los presos que obtuvieron su libertad son: Rosario Díaz Méndez, Pedro López Jiménez, Juan Collazo Jiménez, Juan Díaz López, Rosa López Díaz, Alfredo López Jiménez, Juan López González, Benjamín López Díaz y Enrique Gómez Hernández (Solidario de la Voz del Amate). Los que permanecen tras las rejas en el penal número de cinco son Alejandro Díaz y Alberto Patishtán.
“Esta liberación muestra claramente que ante la impunidad lo único que le queda a la gente es organizarse; y que la organización rinde frutos. El papel activo de los presos para conseguir su libertad fue fundamental, pues lograron transformarse de víctimas a sujetos a través de la organización dentro de los penales; y también se debe a la organización externa protagonizada por sus familias y, por supuesto, a la solidaridad nacional e internacional”, señala el director del Frayba.
El Frayba no reconoce ninguna buena voluntad del gobierno del estado con esta liberación. “Por el contrario, esta acción pone en evidencia la complicidad del gobierno con el poder judicial al mantener secuestradas en las cárceles a personas inocentes”, inquiere López Rodríguez.
El reconocimiento, indica, “va primero para los presos que se transformaron dentro de la cárcel. Otro reconocimiento a las familias que no se rindieron y también pasaron a ser activistas; y a la solidaridad nacional e internacional que no dejó de denunciar los casos y exigir su libertad”. Todo esto fue lo que logró su libertad.
Para el Frayba es importante señalar que los ocho presos que libera el gobierno estatal “son una pequeña muestra de la enorme cantidad de personas que están injustamente tras las rejas en las cárceles de Chiapas, la mayor parte de ellas indígenas, en donde las fallas al debido proceso son la constante: ausencia de traductores, ausencia de asistencia legal, multas altísimas; todo en medio de un sistema discriminatorio diseñado contra los presos indígenas, por el interés de mantenerlos encarcelados”.
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