Ibero Santa Fe
En diversos países del mundo, pobreza, desempleo, marginación, analfabetismo, desnutrición y precarios servicios de salud, son problemas que desde hace décadas ningún gobierno ha podido resolver con eficiencia y a entera satisfacción de quienes más lo necesitan.
Programas de ayuda van y vienen y las condiciones de vida no cambian. Históricamente –en el caso mexicano–, el gobierno federal ha implementado programas de asistencia social donde intenta solucionar los principales problemas que aquejan al país; pero la realidad es que las circunstancias y variables que intervienen en su implementación, hacen que en algunas regiones del país funcionen a plenitud éstos programas y en otras arrojen resultados negativos.
Ante ello, un grupo multidisciplinar de investigadores de diversas universidades del país, entre quienes se encuentra el doctor Óscar Martínez Martínez, investigador del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Ibero, se han dado a la tarea de evaluar los programas Oportunidades y el Seguro Popular en zonas urbanas del noroeste de México, teniendo como principal objetivo no generalizar los resultados.
Los resultados obtenidos de esta investigación podrían sentar las bases de inmediatas o futuras políticas públicas en materia de alimentación, salud y educación. Por ejemplo, estos programas que inicialmente fueron diseñados para zonas rurales y de extrema pobreza, tienen un comportamiento distinto cuando se abren hacia zonas marginadas y semiurbanas. En el caso de la educación, es notorio el resultado, pues mientras que en las zonas de difícil acceso a las escuelas, la matrícula se incrementa año con año, en las zonas urbanas el indicador es siempre el mismo, pues a pesar de los escasos recursos, las familias envían desde siempre a los niños a las escuelas.
No ocurre lo mismo en materia de salud. En este rubro la evaluación demuestra que se ha fomentado una cultura de la prevención entre los beneficiarios de los programas; no obstante, en la zona centro y norte del país el comportamiento del programa es distinto a la zona sur. En algunos estados, los servicios de salud son limitados y se saturan fácilmente porque deben atender además de la demanda local, la que generan los derechohabientes del Seguro Popular y los de Oportunidades. Así, el grupo de investigadores ha proporcionado a la Secretaria de Salud sus estadísticas para que en el corto plazo se implementen las políticas públicas adecuadas.
El investigador destaca también que encontraron que –en ocasiones– el apoyo económico para alimentación es utilizado para comprar comida chatarra y esto ha disparado el problema de obesidad, por lo que recomiendan que los recursos destinados al rubro alimentario estén debidamente canalizados en una sana nutrición.
Por último, es importante mencionar que los investigadores en confían que el “nuevo” programa social de la actual administración, Cruzada Nacional contra el Hambre, retome los datos de la evaluación del programa Oportunidades para que en verdad se atiendan los problemas reales de la población y sirva para definir políticas públicas de largo alcance.