Alejandro Badillo
@alebadilloc
El estudio del cuerpo humano forma parte importante del conocimiento científico y de su evolución a través del tiempo. Rafael Mandressi, profesor visitante en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (París) y profesor de Epistemología y Retórica en la Universidad Católica de Chile, ofrece un largo y documentado recorrido sobre las miradas y diferentes perspectivas de estudio del cuerpo. En cierta percepción cultural existe la imagen de los anatomistas medievales, devotos de la ciencia que tenían que recurrir al robo de cuerpos para sus investigaciones perseguidas por la iglesia. Sin embargo, la historia que documenta Mandressi va más allá pues, además de investigar los procedimientos de los anatomistas, repasa las formas de entender el cuerpo humano. Empezando con los griegos y, después, con Galeno, anatomista que influyó a generaciones posteriores, la visión del cuerpo condensó diferentes épocas y sus maneras de explicar el mundo. Una de las tesis principales de La mirada del anatomista es que en la Edad Media y en los siglos anteriores no fue la iglesia la principal perseguidora de los primeros anatomistas. Mandressi relaciona este vacío o estancamiento en el estudio del cuerpo humano con la idea del cuerpo humano y las enfermedades que lo aquejaban. En lugar del estudio minucioso los médicos utilizaban el conocimiento de la naturaleza y la magia para aliviar las dolencias de sus pacientes. Fieles seguidores de la idea aristotélica de que el cuerpo humano era recorrido por diversos humores o fluidos, los médicos buscaban fórmulas para organizar el equilibrio de estos factores para lograr la salud. Sin embargo, la aproximación siempre era externa.
Una de las virtudes de Rafael Mandressi es la relación del arte anatómico con otras áreas de la cultura y el conocimiento como la pintura o la escultura. Como parte de un boom por conocer la naturaleza y, sobre todo, replicarla, el autor muestra los vínculos de la pintura renacentista con los avances en la disección de los cadáveres. Así como, tiempo después, las cortes europeas se llenaron de inventores que mostraban con orgullo autómatas que trataban de imitar a un hombre o mujer con todas sus funciones corporales, artistas como Miguel Ángel trataron de lograr la perfección en sus obras estudiando, ellos mismos, el interior de los cadáveres. También, Mandressi muestra las paradojas que genera la sed inagotable por el conocimiento, cómo la búsqueda del saber para aliviar enfermedades puede ocasionar el sufrimiento de otros: los anatomistas descubrieron que no era lo mismo estudiar órganos sin vida que órganos funcionando. Así, se llegó a las vivisecciones, primero con animales y luego con seres humanos. Incluso el enciclopedista Diderot propuso que los condenados a muerte tuvieran la opción de colaborar con la ciencia y ofrecerse para vivisecciones; en caso de sobrevivir les sería perdonada su pena y, además, les darían dinero.
Éstas son algunas de las miradas que el lector encontrará en La mirada del anatomista. Disecciones e invención del cuerpo en Occidente: una historia documentada de la anatomía complementada con las metáforas del cuerpo humano y cómo han evolucionado a través del tiempo.
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