No quiero mancharme las manos de sangre (Opinión)

Elecciones Casillas3

Ireri Herrera

@IreriHerrera

Esta será una elección de conciencia. Si algo nos han enseñado los últimos 90 días es la necesidad de regresar al país a la calma. Al “bien vivir”.

A los mexicanos no nos importan los colores con que pinten las paredes de los edificios públicos, mientras nos brinden los servicios. Tampoco nos interesan las cifras macroeconómicas, mientras tengamos suficiente salario para vivir bien. ¿Vivimos bien? ¿Nos dan un buen servicio?

Desde que tengo uso de razón (más tiempo del que algunos usuarios de las redes sociales pudieran pensar) hemos vivido en medio de crisis. Crisis económicas, crisis sociales, crisis de valores, crisis políticas. De hecho, no conocemos otra forma de vida más que la adaptación. Los mexicanos somos sobrevivientes de un naufragio. Nos hemos acomododado en una balsa pero cada vez que quiere hacerse a la mar, buscando la salvación, algo la voltea. Entonces rescatamos nuestras “chivas” de entre las olas, regresamos a la arena de la isla y esperamos… Nos acomodamos en la playa y construimos una chocita. Ahí nos quedamos hasta que 6 años más tarde, nos animamos a jalar troncos para armar una nueva balsa; olvidando lo que hicimos mal al construir la anterior.

En esta elección, las “balsas” son menos que adecuadas. Absolutamente todos los materiales con que se han construído son troncos podridos por dentro. ¿Nos vamos a volver a subir a sabiendas que se volverán a voltear?

Decía que esta será una elección de conciencia porque ya sabíamos, desde el inicio, que ninguno de los candidatos representa el “bien vivir”. Entonces, los equipos de campaña nos han vendido, como último recurso, la “utilidad” de dar el voto a un partido, una fórmula o un candidato. La “utilidad” que nos promocionan nos dice que debemos escoger entre un títere (que devolverá la paz al País), la continuación de un Estado que ha dejado -al menos- 2 millones más de pobres, 70 mil muertos y que fracasó en la creación de empleos para la generación más numerosa de ciudadanos en edad productiva; un desconocido cuya oferta se limita a arranques de brillantez pero que trabaja para el cáncer más invasivo y peligroso de México; o un mesías con delirios de grandeza que promete meter en cintura al único sistema de gobierno que hemos conocido.

Me intranquiliza pensar en los días subsecuentes. Prácticamente la “utilidad” es una amenaza. Gane quien gane, perdemos todos. Hemos optado por tomar estos 90 días para seccionarnos en grupos o clubes de”fans” y nos despedazamos entre nosotros. Sin duda, será una de las participaciones electorales más numerosa de la historia pero no por eso dejará de significar un triunfo escueto para quien sea elegido Presidente.

Por eso, desecho la utilidad. Me inclino a pensar que, al menos mi voto, será por descalificación. A conciencia. ¿Quién le hará menos daño al País? ¿Quién podría detener que sigamos pasando al otro lado de la línea de la pobreza? ¿Quién podrá evitar que aparezcan cabezas, torsos, manos…? Complicado. Difícil decidir esta elección sin mancharse las manos de sangre.

Buena suerte.

Lado B: Información, noticias, investigación y profundidad, acá no somos columnistas, somos periodistas. Contamos la otra parte de la historia. Contáctanos : info@ladobe.com.mx