La primavera de Santa Fe

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Hugo León Zenteno*

@hugoleonz

Del socialismo con rostro humano a la Revolución de terciopelo. De 1968 a 1989. De Alexander Dubček a Václav Havel. La Primavera de Praga fue uno de los momentos clave de los convulsos años sesenta, en tanto representó, en la antigua Checoslovaquia, la conformación de un necesario espíritu de cambio (sobre todo en términos de libertad de expresión y de reunión) ante la dominación soviética. El movimiento fue postergado por la invasión de los ejércitos del Pacto de Varsovia y se convirtió en una larga resistencia pacífica, alimentada por medios de comunicación alternativos e incluso clandestinos. Su esencia prevaleció latente durante un par de décadas, hasta que, en los años de la perestroika, los cambios político-sociales fueron viables.

Esa misma atmósfera sesentera se comenzó a acercar a México hace unos días, cuando un legendario artista, zurdo, británico y carismático, congregó a doscientos millares de personas en el centro simbólico e histórico de nuestra patria. Su canto aún resonaba en las entrañas citadinas cuando fuimos testigos de un parteaguas en la contienda electoral actual: la visita del candidato del otrora partido hegemónico a la Universidad Iberoamericana, campus Santa Fe; en un genuino ejercicio de libertad de expresión, los alumnos cuestionaron y criticaron al aspirante político que los visitaba. Sus protestas y abucheos reflejan una cabal percepción de la situación imperante en México y denotan, además, el hastío por los escasos o nulos avances en el remedio de los problemas derivados de aquélla.

En contraste, el comportamiento de los medios de comunicación mayoritarios fue desastroso. El reporte de lo sucedido en la Ibero (ya sabido gracias internet y a las redes sociales) desenmascaró, de un plumazo, la maquiavélica confabulación entre empresas mediáticas y el postulante priísta. Desde un furioso “intelectual” clamando por la disolución de la secrecía de las fuentes periodísticas, pasando por el trasnochado cuestionamiento a la autenticidad de los estudiantes y la burda creación de rumores con la intención de desviar la atención al hecho, hasta el descarado manejo editorial del asunto, tanto en los noticiarios nocturnos de la televisión abierta como en la organización editorial con el mayor número de periódicos en el país.

Esta divergencia, querido lector, entre lo sucedido y lo informado, es un ejemplo clásico de News literacy, por cuanto hemos sido, como opinión pública, sumamente críticos ante esta evidente maquinación: a través de los cibermedios todos vimos lo que pasó y por ello nos asombramos de la distorsión informativa que se pretendió generar al respecto. Pero este caso, también, es la catapulta de algo más grande y trascendente. La necesidad de protesta, el hartazgo de este México y la inteligencia colectiva (posible gracias a las redes sociales) deben ser el sustento de la Primavera de Santa Fe. Sí, el Iberogate tiene que emparentarse con la Revolución de terciopelo y ser el preludio a las reformas y cambios que la clase política ha pospuesto y nos ha negado. Es menester que lo iniciado en Tlatelolco ya fructifique. De nuevo, los estudiantes alzaron la voz, Imagina lo que sucedería al multiplicarla.

*Académico en las áreas de Periodismo y Comunicación. Actualmente es profesor en la Escuela de Periodismo de la UPAEP y en la Universidad de las Américas Puebla. Sus áreas de interés profesional son: recepción crítica de medios, hipermedios y noticias; análisis del mensaje periodístico en diarios nacionales e internacionales; ciberperiodismo; análisis y consultoría sobre arquitectura de información, usabilidad y calidad semántica en websites. Vive en la ciudad de Puebla; gusta del arte, el beisbol, el chocolate y la lluvia. Correo Electrónico: hugoleonz@gmail.com

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Ver comentarios (4)

  • La secrecía de las fuentes es un derecho del periodista, pero claro, es un derecho que se gana a pulso, dia a día, confirmando datos, privilegiando la información con sustento por encima de la declaración banquetera, dejando esa secrecía como último recurso periodístico para proteger al que ofrece, por razones siempre de seguridad, esa información que hay que conocer. El periodista por su lado debe buscar confirmar con otras fuentes, documentos y demás lo que la fuente que busca mantenerse sin salir a la luz para darle fortaleza. Aunque, insisto, es una prerrogativa que se debe administrar con prudencia.

    Buen texto, gracias Hugo.

    • Gracias Ernesto; en efecto el derecho se gana cotidianamente. En el caso de Jenaro, me parece que no hay duda de ello y por ende la solidaridad con su trabajo. El paso de los días ha sido útil para conocer el verdadero trasfondo de la pataleta del escritor, en tanto se cuestionó a su camarilla. En fin, señalar tales desfiguros es nuestra labor y seguimos en ella. Saludos.

  • Bien por su artículo y Muy bien por los jóvenes de la  IBERO y por todos los estudiantes , en ustedes está el verdadero cambio!!!

    •  Gracias Edith, cada uno pone su pequeña aportación para modificar el estado de las cosas. La mía, semana a semana, se lee desde aquí.