“En el lenguaje de los derechos humanos llamamos a lo que vivieron estas mujeres ‘revictimización’. Ellas no sólo fueron violadas y agredidas, sino también castigadas por buscar justicia.”
Jody Williams, Premio Nobel de la Paz en 1997.
“El dolor, cuando se duele juntos, es alivio.”
Subcomandante Marcos, en carta a Cristina y Carlos Payán, julio de 1997.

Los días 3 y 4 de mayo pasados, se cumplieron seis años de las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por las fuerzas federales, estatales y municipales, en Sal Salvador Atenco, Estado de México. Se cumplieron también seis años en los que el Estado mexicano, no ha podido o querido, demostrar su responsabilidad, castigando a los responsables y reparando el daño a las víctimas. Por el contrario, se han cumplido seis años en los que las denominadas Mujeres de Atenco han sido revictimizadas una y otra vez, por un sistema de justicia que se describe mejor por sus deudas que por sus cuentas saldadas.
Afortunadamente y contra las fuerzas estatales, las Mujeres de Atenco, durante estos seis años, también han resistido. Al no encontrar como tantos otros, justicia, verdad y reparación en su país, acudieron a las instancias internacionales. Como resultado de ello, en noviembre de 2011, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) admitió el caso; actualmente, está en proceso de evaluación. Como hemos visto antes, y ante las pruebas fehacientes y ampliamente documentales del caso Atenco, hay una gran posibilidad de que en los próximos meses, éste sea turnado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), que podría y debería, sentenciar y obligar al Estado mexicano a cumplir la deuda irreparable con estas mujeres y por extensión, con los pueblos de San Salvador Atenco y Texcoco, así como los otros miles de casos que ejemplifican la violencia institucional contra las mujeres.
Porque hay que ser claro en algo, el caso de Atenco es emblemático y ampliamente difundido, pero tantos otros están al margen. Inclusive habría que mencionar, tan sólo 11 casos de violación, de los 26 documentados, han sido admitidos por la Comisión Interamericana. Es más, si queremos extender el caso más allá de la violencia de género, y a pesar de la liberación por orden expresa de la Suprema Corte de Justicia en 2010, de los 12 presos cuyas condenas injustificadas iban de 31 a 112 años, la impunidad en el resto de los casos de violaciones a derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad, es abismal. Los elementos de las distintas agencias –que se calculan entre 2500 y 3000-, así como las autoridades civiles responsables directa o indirectamente de la planeación y consecución del “Operativo Atenco”, y que por supuesto, incluye al ahora candidato a la presidencia por el PRI y el Partido Verde, Enrique Peña Nieto, no han sido siquiera, sujetos a investigación por las autoridades competentes. El Centro Prodh -que lleva el caso desde el inicio-, Amnistía Internacional, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), así como el resto de las organizaciones civiles que han acompañado solidariamente y con acciones públicas, no quitaremos el dedo del renglón.
Y con justa razón. Aun cuando compartir el dolor traiga cierto alivio para las Mujeres de Atenco, tomando en cuenta que uno de los responsables compite ahora por un cargo público de mayor envergadura y finalmente, considerando que la Suprema Corte concluyó con toda claridad que los hechos fueron “violatorios del derecho a la vida, a la integridad, a libertad sexual, a la no discriminación por género, a la inviolabilidad de domicilio, a la libertad persona, al debido proceso […], al derecho a trato digno de los detenidos y al derecho a la justicia”; nada, excepto justicia, en el sentido amplio y efectivo de la palabra, puede ser aceptable.
Para mayor información:
- El documental “Atenco: romper el cerco”, por el Canal 6 de Julio.
- El documental “Llamado urgente por la justicia. Las voces de las Mujeres de Atenco”.
- Finalmente, el libro que recientemente presentaron las Mujeres de Atenco y el Centro Prodh, Atenco: seis años de impunidad y resistencia. Pueden consultarlo en este link o bien descargarlo gratuitamente suscribiéndose o ligando su cuenta de Facebook.
Así mismo, te invitamos a firmar la carta de solidaridad con las compañeras de Atenco.
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EL PEPO