Carmen Lozano
Una frase popular advierte que “lo barato puede resultar caro”, pero si trasladamos la frase a la alimentación del mexicano es posible concluir que “lo barato engorda”, o dicho con otras palabras, comer saludablemente es más costoso que no hacerlo; así, el costo podría ser una de las causas de que 7 de cada 10 adultos en México sufran sobrepeso u obesidad.
El tema anterior se inserta en lo que se llama “economía de la obesidad” y ha sido poco estudiado en México, según explicó Alfonso Mendoza Velázquez, investigador del Centro de Investigación e Inteligencia Económica (CIIE) de la UPAEP, quien trabaja en un proyecto para conocer qué tan caro puede resultar, en nuestro país, mantenerse delgado.
Entre 1980 y 2010 la proporción de personas con sobrepeso y obesidad en México se triplicó, por lo que hoy 39.5% de los hombres y mujeres tiene sobrepeso y otro 31.7% padece obesidad. De acuerdo con información de la Secretaría de Salud lo anterior significa que cerca de 70% de la población adulta mexicana tiene una masa corporal inadecuada, es decir, superior a 25 kilogramos por metro cuadrado.
El rápido crecimiento de este problema de salud pública ha colocado a México como el segundo país en sobrepeso y el primero en obesidad en adultos entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), desplazando incluso a Estados Unidos que tradicionalmente ocupaba los primeros lugares en este tipo de rankings.
El Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria, Estrategia contra el Sobrepeso y la Obesidad impulsado por la Secretaría de Salud, reconoce que entre los factores que han provocado este aumento de personas obesas se encuentran las “dificultades estructurales para el acceso y la disponibilidad a alimentos no procesados”. El acceso, añade, se refiere al precio de los productos y la disponibilidad a la existencia del producto en el mercado próximo al consumidor.
Bolsillo y obesidad
Esta situación y sus consecuencias económicas y sociales hicieron que el doctor Mendoza decidiera desarrollar un instrumento que sirve para comparar los precios entre dos tipos de canasta de productos alimenticios: una nutritiva y saludable y otra que no lo es, y que por ende lleva a una persona a tener una complexión obesogénica.
Así el Índice de Paridad Poder de Compra Nutricional (Nut3-Cio) compara los precios de ambas canastas en 46 ciudades de la república mexicana. La primera canasta, la saludable, fue diseñada por 30 nutriólogos y consta de 25 alimentos que permiten llevar una dieta con consumo calórico adecuado para un adulto promedio. La segunda, integrada por cerca de 140 productos, se obtuvo a partir de una encuesta del INEGI, en la que se preguntó a una muestra representativa de familias mexicanas qué alimentos consumen habitualmente.
El académico, miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), explicó que la idea de generar una herramienta para medir si es más barato ser obeso o ser delgado derivó del «Índice Big Mac», un instrumento que se utiliza para comparar el poder adquisitivo de distintos países donde se vende la famosa hamburguesa. El índice se publica periódicamente en la revista británica The Economist, y se basa en la Teoría de la Paridad del Poder Adquisitivo.
El especialista comentó que la lógica lleva a pensar que el consumidor tiende a preferir un producto barato. Así, si en una ciudad la dieta habitual del mexicano (que es menos saludable y favorece el sobrepeso) es más cara que una canasta de productos saludables, la población buscaría, por lo menos hipotéticamente, alternativas de alimentación más saludables. Y viceversa, si la dieta saludable resulta más costosa, los consumidores optarían por la dieta menos sana.
Cuesta más estar delgado
La primera medición del proyecto se realizó en septiembre de 2010 y los resultados arrojados fueron alarmantes, toda vez que en ese año únicamente en 11 ciudades comer sano no implicaba invertir mucho dinero, mientras que en las otras 35, incluida Puebla, era lo contrario.
Así, en el estudio, las ciudades de Tepatitlán, Campeche, Acapulco, Mexicali, Chihuahua, Veracruz, Ciudad Juárez, León, Tehuantepec, Hermosillo y Mérida, obtuvieron valores positivos, lo que significa que en éstas es más caro consumir la canasta de alimentos habituales del mexicano (la menos saludable) y por lo tanto es más accesible la canasta sana. Entre las que obtuvieron valores negativos se encuentran el Distrito Federal, Aguascalientes, Tlaxcala, Morelia, Cuernavaca, Villahermosa, Toluca, Tijuana, Querétaro, Tampico, Torreón, Monterrey, Oaxaca, Puebla y otras veinte localidades más. En estas últimas podemos decir coloquialmente que ganar kilos significa ahorrar pesos.
En el trabajo, el académico obtuvo la Versión Absoluta de la Paridad Poder de Compra Nutricional, es decir, la diferencia porcentual de los precios de cada dieta, por ciudad, respecto a una ciudad de referencia que fue Iguala, Guerrero.
Los resultados para Puebla, en 2010, pusieron de manifiesto que los precios de la dieta habitual estaban 10.61% arriba de los de Iguala, mientras que los saludables estaban 20.35% arriba de los registrados en la ciudad guerrerense. El estudio revela que Puebla es una de las ciudades del país con menos incentivos económicos y facilidades para que sus habitantes tengan una dieta saludable.
El instrumento no tiene fecha de caducidad ya que al cambiar los valores se puede saber mes con mes, para todas las ciudades de la República, en cuáles resulta más caro adquirir productos saludables.
Aunque no han hecho una nueva medición, el investigador de la UPAEP asegura que en 2012 son menos las ciudades en las que los alimentos que favorecen la obesidad son más costosos que los que no lo hacen. Es comprensible que la gente prefiera estar gorda si eso significa que su cartera también lo estará.
Esta es la primera fase de lo que busca ser una extensa investigación, ya que esta herramienta sólo indica en qué ciudad del país es más barato ser gordo; sin embargo, mencionó el especialista, es necesario comprobar la hipótesis: ¿son los precios de los alimentos un factor determinante para que México ocupe el segundo lugar en sobrepeso y el primero en obesidad en adultos?
Si la respuesta es afirmativa probablemente las políticas públicas para enfrentar un problema de salud con graves consecuencias y altos costos económicos y sociales tendrían que redefinirse.
Entradas previas de Agóra Científica, un espacio de la escuela de Periodismo de la UPAEP para divulgación de la ciencia y el periodismo científico
[display-posts category=»agora-cientifica» posts_per_page=»-1″ include_date=»true» order=»ASC» orderby=»date»]
Ver comentarios (2)
Vaya, hasta que leo una buena aplicación de herramientas económicas en provincia.
Chic@s felicidades por su trabajos! trato d leerlos cada vez que Lilia me los hace llegar! Me da gusto que estén logrando darle más proyección a la carrera! Feliciades