Mario Guzmán Corral*
Si usted ha tomado la decisión de escuchar una estación de radio por Internet, lo mínimo para tener acceso a ella es una computadora y una conexión a internet, pero no puede descuidar el ancho de banda de su red, la calidad con la que transmite la estación de su interés, el explorador que emplea para localizar sus direcciones en el ciberespacio, la capacidad de su computadora y la calidad de sus bocinas, así como la del sistema de sonido de su equipo.
Visto de esta manera, el largo proceso para encontrar una estación entre las miles que puede brindarle Internet, disuadiría a cualquier persona con interés para aventurarse a surfear en el mar de la virtualidad, sobre todo si se compara con la limitada oferta radiofónica local de señal abierta.
Escuchar una estación de radio que transmite por Internet es un acto de voluntad personal e interés particular del radioescucha, a diferencia del acto espontáneo y casi mecánico de sintonizar su estación radiofónica favorita que se transmite por ondas hertzianas y que, usualmente, ya tiene programada en el cuadrante de la radio del automóvil o del hogar.
En realidad, el ritmo de desarrollo que tienen actualmente las nuevas tecnologías de la información va muy por delante de la capacidad que tenemos los usuarios comunes de llegar a explotarla en todos las dimensiones que pone a nuestro alcance. El tiempo de llegada, conocimiento, práctica, aplicación, adaptación e innovación en el ámbito para el cual empleemos dichas tecnologías, sea este laboral, social, educativo, etc. transita por un camino lento comparado con el del mercado y la competencia.
¿Tiene entonces futuro un medio como la radio a través de Internet cuando, a diferencia de la facilidad que implica sintonizar una estación de señal abierta, demanda un esfuerzo mayor por parte del usuario para poder ser escuchada?
Yo me atrevería a decir que sí y no. De acuerdo con lo que plantea Mariano Cebrián, en su libro La radio en Internet, en la actualidad cohabitan dos tipos de radio en esa plataforma: la radio “por” y la radio “en” Intenet, y una tercera que es una aspiración a futuro, la “ciberradio”.
Cebrian reconoce a las radios por Internet, como aquellas transmisiones por línea que son simples réplicas de la programación de una estación que transmite por señal abierta. No obstante que esas radios han incorporado muchos de los recursos de las nuevas tecnologías como páginas Web, textos, audios y redes sociales como Face book o Twitter, su transmisión mantiene un esquema tradicional.
La radio, al igual que otros medios como el periódico y la televisión, no han podido quedarse fuera de Internet como recurso complementario a los servicios que brindan y por la necesidad de no perder un público, cada vez mayor, de usuarios de las redes. Sin embargo, el futuro de la radio y de los otros medios que transmiten “por” Internet parece no ser prometedor en tanto lo mantengan sólo como espacio de reproducción de su formato original y no den el paso al empleo de la herramienta esencial de la Web que es la interactividad.
Pero el acelerado surgimiento de estaciones de radio directamente nacidas en plataforma Web, tanto por factores de tipo legal como por aspectos económicos, ha iniciado el camino de una radio que es pensada, diseñada y producida específicamente para ser transmitida y escuchada a través de una plataforma virtual. Esto conlleva una visión muy distinta del medio, pues nace con el concepto de integración de los recursos multimedia que el formato mismo permite.
Las radios “en” Internet, sin embargo, aún se encuentran, como lo planteó Lorenzo Vilchis refiriéndose a los usuarios de la red, en una migración digital. Caminando por diferentes vías se han configurado experiencias radiofónicas que se han apropiado y han entendido, que más allá de la riqueza técnica que la plataforma les permite, las nuevas maneras de aprovecharla pasan por el manejo de nuevos lenguajes.
Parece que aún nos falta un trecho largo que recorrer para ir más allá del simple escuchar la radio y llegar a interactuar con una auténtica ciberradio. Esto es, una forma totalmente distinta de desempeñarnos como actores frente a un medio que diluya los límites del receptor-emisor y nos incorpore al canal para entrar de lleno a una nueva dimensión comunicativa cuyo centro gira alrededor de la interactividad a partir de múltiples herramientas multimedia. En ese momento, quizás dejaremos de llamarla radio y habremos encontrado un nuevo medio de comunicación. Parece de ciencia ficción ¿No?
*El artículo expresa la opinión personal de la autora, que es académica de la Universidad Iberoamericana Puebla
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