Cada 5 de febrero, los mexicanos celebramos a nuestra Carta Magna, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. ¿Cuántos de nosotros conocemos el contenido de la misma?
No podemos olvidar a Benito Juárez, para muchos el mejor presidente que ha tenido nuestra república y que arriesgó su vida en muchas ocasiones para lograr que las leyes de Reforma nos dieran un estado jurídico político en México. Sin olvidar uno de los documentos más importantes de la historia política de México: “Los sentimientos de la Nación” de José María Morelos y Pavón y que derivó en Decreto Constitucional para la Libertad de la América Latina, promulgado el 22 de octubre de 1814 en Apatzingán, Michoacán.
Vendrían muchos cambios en las guerras, para finalmente dar como resultado un documento completo que es la Constitución que nos rige actualmente, promulgada en 1857, durante la presidencia de Ignacio Comonfort, en que fue aprobada la llamada Carta Magna, el 5 de febrero. Era, desde luego, por la trayectoria de Juárez y los liberales mexicanos, una constitución que defendía las garantías individuales, la libertad de expresión y la educación laica. Y no podemos olvidar los nombres de Santos Degollado, Guillermo Prieto y Ponciano Arriaga, entre otros liberales que participaron para establecer un estado laico y con plenas garantías para los mexicanos, además de la abolición del fuero militar y también del eclesiástico, entre otras muchas reformas fundamentales para la vida de los ciudadanos. Lamentablemente, la constitución entró en vigor hasta 1861, año en que Juárez dejó de ser perseguido y pudo gobernar al país.
Querétaro, fue el sitio en el que el Congreso Constituyente, reformaría la Constitución de 1857, para incorporar las demandas que emanaron del movimiento revolucionario de 1910.
El país era gobernado por Venustiano Carranza y la Constitución se reformó. Entre los decretos que destacan, está la no reelección presidencial, la libertad de culto, la enseñanza laica y gratuita y la libertad de asociación de los trabajadores.
Si leemos con atención, los artículos nos darían una vida libre, sin discriminación, con libertad de poder elegir de qué manera podemos hacer nuestra vida respetando a los demás. ¿En México, la Constitución es respetada? ¿Se cumple en la práctica una Constitución que tanto costó a grandes mexicanos patriotas?
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LA EDUCACION LAICA NINGUN RIESGO
CORRE… (Continuación).
Es
una verdadera mentira decir que la educación actual otorga privilegios a la
Iglesia católica, con el fin de manipular la educación, cuando con toda
claridad se los otorga al aconfesionalismo y al ateísmo, por lo cual estas
declaraciones no son democráticas ni laicas. No son las religiones las que nada
tienen que hacer en la educación laica pública y en la democracia, sino las
mentiras y los abusos de poder, son los que nada tienen que hacer en la
educación laica, ni en la democracia. Los grupos religiosos o no religiosos, que
libremente no quieran participar en la educación pública, están en todo su
derecho de no hacerlo, pero los grupos religiosos que deseen participar en esta
educación, están también en el suyo y nadie les debe prohibir tal
participación, ya que es un derecho y un deber del laico, es decir, de todo el
pueblo (laico = del pueblo). Aquí se incluyen a todos los ministros religiosos,
pues no solo los líderes masones aconfesionales y los líderes ateos, son los
laico (son el pueblo, el laico); ellos son también parte del laico, pero nos
son el laico; también ellos podrán dar sus clases, pero solo a los que son de
su ideología, no imponer a todos esas ideólogas como se estuvo haciendo
recientemente. Esa libertad que estos líderes tienen en las escuelas las deben
tener todos los líderes religiosos, incluyendo a los clérigos que también son
parte del pueblo, y los líderes religiosos que libremente no quieran participar
en la educación en las escuelas públicas, también están en todo su derecho y
libertad de hacerlo o no hacerlo, y así también todo el pueblo (el laico) tiene
la libertad y el derecho de participar en la educación pública.
Las
decisiones tomadas por una parte de la sociedad no son las decisiones de toda
la sociedad; debemos ver también las convicciones de cada grupo religioso, para
que haya libertad completa; si algunos no aceptan su convicción están en todo
su derecho y libertad, pero si otros si aceptan su convicción, están también en
los suyos. Ningún grupo religioso ni los no religiosos, pueden prohibir
religiones, ni imponer sus ideas, a otros grupos religiosos; ni tampoco varios
grupos religiosos y no religiosos pueden prohibir las religiones, ni imponer a
todos los grupos religiosos sus ideas. El nuevo estado laico es libre y
democrático, como lo fue en su principio, es decir como lo fundó Jesús: “Mis
ovejas de este redil. Vallan por todos lados prediquen el Evangelio y expulsen
a los demonios. (los cristianos)”, “Mis ovejas de otro redil. No se los
prohíban, porque el que no está contra ustedes está a favor de ustedes. (los
gentiles)”. En el estado laico y la educación laica hay libertad y respeto de
derechos para todos, que todos los grupos hagan lo que vean conveniente hacer
en bien de su religión, pero nunca violencia, ni prohibir a otros grupos sus
derechos y libertades, en pretexto propio o de algunos.
“Amor y paz en Dios a todos.”.