Eva Alarcón.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) dijo que ninguno de sus elementos participó en el secuestro de Eva Alarcón Ortiz y Marcial Bautista Valle.
En un comunicado de prensa, la dependencia señaló que “respecto a la entrevista ofrecida a diversos medios de comunicación por parte de los familiares de los desaparecidos, donde puntualizan que personal militar escoltaba al convoy de autobuses en el cual se trasladaban estas personas y que dicho convoy pasó por un puesto de control militar, es preciso señalar que en ningún momento participó personal militar escoltando el señalado convoy y durante su trayectoria no se establecieron puestos de control”, informó Animal Político.
Victoria y Coral son hijas, cada cual, de Marcial Bautista y Eva Alarcón, los dirigentes de la Organización Ecologista de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, secuestrados en Guerrero el pasado martes, convirtiéndose así en las primeras víctimas de este delito entre los ciudadanos que integran el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.
“Voy a relatar cómo fue que pasó –dice Victoria, con la voz quebrada–, testigos de los hechos dicen que un convoy militar subió al autobús (en el que ambos ecologistas se transportaban a Chilpancingo, para de ahí seguir a la Ciudad de México), y preguntó directamente a Marcial Bautista cómo se llamaba, él no contestó, (aunque) le dijeron que era una revisión de rutina, le dijeron que no pasaba nada y se fueron.”
Los hechos ocurrieron en el tramo carretero entre Petatlán y Tecpan de Galeana, alrededor de la 1:00 am.
“Más adelante –continúa Victoria–, no sé cuánto tiempo (avanzaron), encontraron una camioneta negra estorbando el paso al autobús, el cual se paró y subieron siete hombres armados, que se fueron directamente a Marcial Bautista y le preguntaron quién lo acompañaba, Eva Alarcón se puso en pie. Entonces les dijeron ‘agarren sus cosas y bájense, no pasa nada‘. Ellos se bajaron, había cuatro o cinco camionetas con gente armada, los subieron a una camioneta negra y se los llevaron con rumbo desconocido.”
Desde entonces, no se sabe nada de ellos.
“Estamos destrozados –grita Victoria–, porque queremos que los salven, que los regresen con vida, nuestro único pecado es trabajar con las comunidades en el tema del medio ambiente, es lo único que hacemos, ¿a poco le hacemos daño a alguien? ¡No le hacemos daño a nadie! Nos interesan vivos, y estamos aquí para exigir eso, que los regresen vivos y ya… porque vivos se los llevaron, y vivos los queremos.”
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