
Foto: Joel Merino.
México, DF. La ausencia de un auténtico y equitativo sistema de pensiones tiene a millones de mexicanos ante una realidad de pobreza vigente o en ciernes.
Quienes adquirieron el derecho a la jubilación ya reciben –o deberán esperar, luego de una vida de trabajo– una exigua pensión que actualmente promedia entre dos y cuatro salarios mínimos.
Al mismo tiempo, un universo calculado entre 28 y 30 millones de trabajadores carecen de expectativas para pensionarse, pues sólo un tercio de los económicamente activos cotiza en alguna institución de seguridad social, informó La Jornada.
El resto, a falta de tal protección vive ya, o está condenado, a transcurrir su vejez en la pobreza y precisado de emplearse bajo cualquier condición y salario para simplemente sobrevivir.
Tan sombrío panorama no representa la antípoda de aquellos ya retirados o con posibilidades de serlo. Descontando a los altos burócratas (funcionarios) jubilados con elevadas pensiones, a los beneficiarios de las llamadas jubilaciones dinámicas (IMSS, CFE, Pemex) y a quienes forman parte de los llamados sistemas no reformados (estatales y universitarios, por ejemplo) los pensionados la pasan bastante mal.
En junio, el Centro de Análisis y Estudios de la Seguridad Social (CAESS) reportó que en México las pensiones representan entre 25 y 30 por ciento del último salario previo a la jubilación y ubica al país dos o tres lugares antes del último entre las pensiones más exiguas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
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